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SANLORENZO 40 ALLOY: ABIERTO AL MAR
40 Alloy aluminio Francesco Paszkowski Massimo Perotti metalizado Sanlorenzo sky lounge  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Miquel Mallafré
1. Sanlorenzo 40 Alloy2. Más información3. Ficha técnica
El Sanlorenzo 40 Alloy es un yate que supone un hito en la carrera ascendente de la marca Sanlorenzo. No sólo es el mayor yate construido hasta ahora por esta firma, sino también el primero construido en metal, concretamente en aluminio. El 40 Alloy va más allá de una cuestión de envergadura o materiales constructivos, pues aporta un diseño revolucionario.

La marca Sanlorenzo ha regresado al primer plano de la actualidad desde que Massimo Perotti y su equipo se hicieron cargo de la compañía. Sin abandonar los modelos clásicos ni el nivel de calidad característicos de Sanlorenzo, los nuevos modelos están ocupando importantes segmentos del mercado de los grandes yates. Primero fue el SD 92, que compite directamente en el mercado de los yates de desplazamiento en torno a los 24 metros y a continuación este 40 metros, que es el mayor yate construido por Sanlorenzo y el primero en aluminio.
La construcción en aluminio no es un motivo sino una respuesta al deseo de obtener elevadas prestaciones. El aluminio se eligió por ser la única solución que permite obtener un buen rendimiento en un yate de esta eslora, pues la fibra de vidrio o el acero resultan más pesados. El arquitecto Francesco Paszkowski recibió el encargo de llevar a cabo este proyecto, que solo puede ser calificado como absolutamente revolucionario por el gran número de soluciones funcionales y estéticas adoptadas. Tratándose de su primera unidad construida en aluminio, la firma contrató los servicios de la consultoría inglesa John Winterbotham and Partners, especializada en la construcción de grandes yates.
GRANDES PERSPECTIVAS
El diseño exterior de este yate no pasa desapercibido. Su color gris oscuro, metalizado, le da un aire inquietante. Sus líneas afiladas nos advierten de sus elevadas prestaciones, pero el diseño en proximidad nos permite descubrir que el Sanlorenzo 40 está abierto al mar de una manera sin precedentes, con soluciones ingeniosas y sencillas desde el punto de vista funcional, pero que requieren de un gran trabajo técnico previo.
Dos son los aspectos principales que destacan en el exterior. Primero las cuatro plataformas abatibles que crean cuatro exclusivas terrazas laterales en la cubierta principal, dos en la zona de estar y dos en la cabina del armador, abatiendo grandes mamparos en las bandas. A continuación están las puertas laterales de la cubierta superior, que se abren en forma de ala de gaviota para salir a los pasillos laterales. Pero eso no es todo. En la cubierta principal se han suprimido los pasillos laterales en proa, para dar más amplitud e intimidad a la cabina del armador, que así puede ocupar toda la manga del yate. En consecuencia, los pasillos ascienden a la cubierta superior para poder pasar a la zona de maniobra de proa, protegidos sólo por unos candeleros y unos pasamanos de cable, que más parecen los guardamancebos de un yate de regatas. La norma obliga. Para afilar las líneas del yate y reducir su balance al máximo, con la finalidad de proporcionar el necesario confort interior, la altura final del yate se ha reducido todo lo que ha sido posible, hasta el punto de que solo hay un único puesto de gobierno, superior, eliminando el flybridge abierto convencional para crear un gran sky lounge que reúne el puesto de gobierno y la zona de estar, pero que se abre a popa con una amplia zona de estar al aire libre.
CUBIERTA PRINCIPAL
La amplia bañera del yate permite formar una acogedora zona de estar al aire libre. Pero aquí mismo terminan los aspectos convencionales, pues como paso previo al interior la superestructura alberga una zona mixta, con un juego doble de puertas, de tal modo que permite su utilización como parte de la bañera o como parte del interior, para lo cual cuenta con muebles de servicio. Nada impide abrir los dos juegos de puertas y disponer de interior y exterior como espacio único.
Enseguida se aprecia que en la zona de estar no hay comedor, sino que este generoso espacio se destina a la conversación y a la relajación, sin muebles que fragmenten el espacio interior y con unas vistas incomparables hacia el exterior gracias a unas puertas correderas que se abren sobre los pasillos laterales exactamente delante de las plataformas abatibles comentadas antes, de modo que las vistas sobre el mar se abren desde el piso hasta el techo.
La decoración minimalista ha sido objeto de una cuidadosa selección de mobiliario por parte del armador y del propio Paszkowski, así como de un concienzudo estudio de la iluminación artificial, basada en el empleo de líneas de luz en los techos y de la utilización de la iluminación indirecta en torno al mobiliairio, para dar la sensación de que algunos muebles se hallan suspendidos. La madera de nogal predomina en el barco, con dos acabados, uno más claro para el suelo y otro más clásico para el mobiliario y los mamparos, combinada con motivos laqueados y piel. Por expreso deseo del armador esta decoración se extiende por todo el barco, incluyendo las cabinas de los invitados y de la tripulación.
CABINA CON DOS ACCESOS
Unas puertas correderas suspendidas del techo permiten avanzar hacia proa, donde se encuentran las escaleras de comunicación con las otras cubiertas y, por la banda de estribor, un aseo de cortesía. En esta unidad se puede acceder a la suite del armador, que ocupa toda la proa de la cubierta principal, por los dos lados, pero son posibles otras distribuciones, reduciendo la importancia de la suite y colocando aquí la cocina principal. En este caso la cama del armador está directamente orientada a estribor, exactamente hacia la terraza, de modo que desde la cama se puede completar el mar en toda su amplitud. Si, por el contrario avanzamos por la banda de babor lo primero que encontraremos es un estudio con un escritorio de 2,6 metros de longitud con capacidad para dos personas y, desde aquí, a un gimnasio, pieza que cuenta con la terraza practicable de la banda de babor. Pero el juego de aberturas no termina aquí. El cuarto de baño está a toda manga en proa, con dos lavabos separados, uno a cada banda, una ducha central al frente, a cuyos lados se han previsto dos gabinetes separados con sendos inodoros y bidets; además hay una bañera de hidromasaje desde la cual una ventana corredera permite charlar con quien esté ocupado en el gimnasio o tener vistas directas al mar. Hay que aclarar que las terrazas laterales se pueden abrir del todo o parcialmente, como una ventana convencional, o que el sistema de iluminación indirecta es de aplicación también en las duchas, lo que produce sensaciones extraordinarias. Realmente, no se puede pedir más.
INVITADOS ABAJO, COMEDOR ARRIBA
La escalera que desciende a la cubierta inferior, donde se sitúan las cuatro cabinas de invitados y la zona de tripulación, merece un comentario, pues está construida en acero inoxidable con los peldaños forrados en piel y la barandilla es un cristal doble que separa la escalera de un distribuidor, lo que proporciona una sensación de gran ligereza.
Un pasillo central une todas las cabinas, cada una de ellas con su particular cuarto de aseo, todos ellos equipados con lavabo, ducha, inodoro y bidet. La cabina VIP está en proa, con una cama doble orientada a estribor, dos de las cabinas de invitados equipan dos camas individuales y la tercera una cama doble pegada a la banda. Pero hay que fijarse que desde este pasillo se tiene acceso a un cuarto destinado a lavandería y, desde aquí, a la zona de servicio, con la cocina, los congeladores, la zona de estar de la tripulación y las cabinas de la marinería. Esto significa que los tripulantes pueden atender de inmediato las solicitudes de los invitados en cualquier momento.
La cubierta superior acoge el puesto de gobierno, el sky lounge resguardado en el interior de la superestructura y una cubierta de popa al aire libre, destinada a estar y comedor, bajo la protección de un toldo plegable que se oculta en la parte posterior de esta toldilla. El puesto de gobierno destaca por el reducido número de comandos, substituidos por pantallas táctiles y convencionales, así como por la incorporación de un joystick a modo de timón en el apoyabrazos derecho de la silla del capitán. Desde aquí se sale a los pasillos laterales a través de las características puertas de apertura vertical, en forma de ala de gaviota. Para las maniobras el capitán puede gobernar el barco desde el exterior con un mando a distancia que se conecta en distintos puntos.
Detrás del puesto de gobierno se encuentra el sky lounge, una zona de estar que permite disfrutar de la navegación acompañando al capitán y tener las magníficas vistas que proporciona la mayor altura. Desde aquí se sale a la cubierta de popa, equipada con la única auténtica mesa de comedor de todo el yate, varios muebles de servicio y dos sofá en forma de L orientados a popa, donde se han previsto sendas mesas para tomar el aperitivo o también comer.
El Sanlorenzo 40 Alloy monta dos motores MTU de 2.775 caballos (2.040 kW) que lo propulsan a una velocidad máxima de 28 nudos y a una velocidad de crucero de 25, momento en el que el astillero determina una autonomía de unas 800 millas, lo cual es una excelente combinación de prestaciones y ámbito de navegación, que se debe a los 30.000 litros de capacidad de sus depósitos de combustible.
| Eslora total | 38,50 m |
| Manga | 7,60 m |
| Calado | 2,85 m |
| Desplazamiento en rosca | 156 t |
| Capacidad de combustible | 30.000 l |
| Capacidad de agua | 6.000 l |
| Capacidad de aguas grises | 2.000 l |
| Motores | 2 x 2.775 Hp MTU |
| Potencia | 2.775 Hp |
| Diseño | Francesco Paszkowsky |
| Constructor | Sanlorenzo |
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