ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Miquel Mallafré Fotos Miquel Mallafré
La Pershing 80 fue presentada a la prensa especializada durante el verano de 2008 y al público en general en el pasado salón náutico de Cannes.Tuvimos el privilegio de navegarla en Palma de Mallorca y podemos afirmar, sin paliativos, que es uno de los mejores modelos salidos de este astillero italiano.
La Pershing 80 se sitúa en el segmento alto de los grandes yates deportivos de tipo sedán. Su estampa evoluciona sobre la línea abierta años atrás por la Pershing 88 y, más recientemente, por la Pershing 72, de la cual toma el concepto de máxima versatilidad en la cubierta principal. En conjunto, se trata de un yate de cuidado diseño, máximo equipamiento, detalles exclusivos y prestaciones extraordinarias. 
La mano de Fulvio de Simoni no ha fallado ni un solo trazo. Parece que la simbiosis entre el arquitecto italiano y la marca Pershing es total. Las líneas exteriores del barco están equilibradas y, a pesar de la volumetría del casco, la impresión de velocidad se percibe desde el primer momento. Eso es así porque la proa es muy lanzada y las ventanas laterales aportan una sensación de horizontalidad, con excepción de las grandes ventanas de la cabina del armador. Estas ventanas están totalmente enrasadas y se perciben desde el exterior como una pieza única, si bien por el interior están subdivididas en cuatro, para colocar los correspondientes refuerzos. Por primera vez estas ventanas incorporan un portillo practicable, pero eso no se atisba en la distancia. El casco asciende por encima de los pasillos laterales, de modo que los candeleros tienen una altura muy escasa, formando una sutil línea horizontal. Por encima, la superestructura resulta extraordinariamente ligera. Solo hay dos ventanas laterales, pero la superior es enorme, desde popa hasta el parabrisas, lo que resta peso visual al conjunto.
La idea de escaso peso de la superestructura encaja con la filosofía de transparencia aplicada en la cubierta principal que, gracias a los mecanismos empleados, se puede entender como un espacio único y despejado, de proa a popa, o compartimentar a conveniencia. Efectivamente, el mamparo de cristal que separa el interior y la bañera es totalmente escamoteable. Lo es en mucha mayor medida que lo era en modelos precedentes, como la Pershing 72 o la Pershing 64. Antes de seguir comentaremos que en la bañera hay un comedor exterior convertible en solárium, mobiliario que está pegado al mamparo y que por el interior hay un sofá situado también en el centro, y que a cada banda hay una puerta cristalera. Pues bien, ambas puertas pueden deslizar hacia el centro para comunicar interior y exterior; una vez en el centro las dos puertas y el mamparo pueden descender hasta desaparecer bajo el piso, momento en el que el interior y el exterior pasan a ser un mismo ambiente. El secreto de esta solución, desarrollada junto a Besenzoni, es que en el centro, sobre el eje de crujía, la altura del casco es máxima y, a la hora de hacer desaparecer el mamparo también contribuye la altura de los sofás comentados antes. A lo innovador de la solución hay que sumar la perfección en los acabados, pues cuando las enormes piezas de cristal desaparecen una lámina de piel cubre el conjunto, totalmente enrasada con los respaldos de los dos sofás.
Si la cubierta tiene un elevado grado de transparencia, también lo tiene el techo. La parte delantera, sobre el puesto de gobierno, se puede abrir deslizando una gran pieza hacia popa, pero también la sección de popa se puede mover y, en este caso, en los dos sentidos. Se puede sacar hacia popa para proteger casi toda la bañera, o se puede guardar hacia proa, con lo cual toda la bañera queda despejada para tomar el sol, si así se desea. La versatilidad de las soluciones se encuentra al máximo nivel y todo ello mediante automatismos que no precisan de mayores esfuerzos. De la bañera comentaremos el gran solárium central sobre el garaje, la dinete convertible en segundo solárium y los herrajes de la maniobra, situados sobre sendos pupitres en cada aleta, ambos ocultos bajo tapas. Pero también hay que fijarse en la plataforma de baño, sencillamente enorme. La parte central de la plataforma es solidaria con la tapa del garaje; así, cuando se abre el garaje se eleva también la teca del piso, evitando que se pueda rayar con los movimientos de botadura del bote auxiliar o de la moto acuática que tienen cabida aquí. Pero hay más, para conseguir la adecuada abertura del garaje, la parte móvil se separa primero hacia popa y bascula después hacia arriba, en dos movimientos que requieren de una cierta ingeniería y, para facilitar la botadura de los juguetes almacenados en el garaje, la plataforma se inclina hacia abajo en un nuevo movimiento automático. Más todavía. ¿Cómo conseguir que la pasarela no ceda ante la longitud necesaria? El brazo de palanca sería enorme. Ningún problema: la pasarela no sale del espejo sino que se eleva desde el piso de la plataforma. Una vez a la altura deseada, surge una sección extensible convencional. ¿Y la proa? La superficie disponible en proa es también enorme. Esto ha permitido crear una zona de estar, con un sofá en forma de C protegido con un toldo plegable, y un gran solárium independiente un poco más a proa.
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