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Nirvana: Precisión milimétrica
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1. Velero lujo Nirvana2. Puente de cristal en el yate
La belleza de este yate de bandera española construido por Vitters en Holanda surge tanto del atento trabajo de diseño como de la atención al detalle que sus realizadores han mantenido.
Son muchos los factores que hacen de Nirvana, el último Dubois de 53 metros botado por Vitters, un yate excepcional como corroboró el trofeo al mejor diseño que le otorgó el reciente Mónaco Yacht Show. La base de su éxito empieza en el excelente concepto que Dubois Naval Architechts propuso para su construcción, basada en la experiencia que dan a la firma inglesa sus numerosas construcciones de veleros modernos, y que para esta ocasión se enriqueció con una proa mucho más agresiva y una configuración de deriva integral con lastre situado en el fondo del casco.
La carena de mayor manga, mayor eslora en flotación y desplazamiento incrementado por el suplemento de lastre que exige la citada fórmula, se propulsa mediante un aparejo queche que permite un generoso aumento de superficie vélica sin penalizar la altura de los mástiles, lo que de nuevo mejora la estabilidad. Se eligió asimismo una propulsión mecánica con dos motores, que suma la mayor maniobrabilidad en puerto a un factor de seguridad añadido, y se distribuyó el barco en dos cubiertas casi enteras con un flybridge añadido, consiguiendo casi la misma habitabilidad de los queches de gran tamaño actuales pero manteniendo una silueta mucho más baja y elegante. Al trabajo de los arquitectos navales se sumó entonces la visión y entrega del arquitecto catalán Josep Joanpere que, aplicando al proyecto los recursos de su estudio GCA, se volcó en resolver hasta el último detalle tanto en la configuración de sus interiores y su decoración, fundamentales para el estilo de vida elegido por el armador, como en la estética general de la cubierta, la superestructura y los acabados. Meses enteros dedicó el equipo citado a diseñar, corregir, discutir y comunicar uno tras otro los elementos que intervenían en Nirvana, contando con la colaboración y escucha tanto de los arquitectos navales como del astillero, que fue en todo momento receptivo a esa colaboración. El trabajo del constructor y sus empresas subcontratistas fue también excepcional. El resultado, una vez en el agua, es impactante por su belleza pero también por la solidez de sus ideas, realizadas en la máxima calidad pero con el mínimo de ostentación que un producto de ese nivel permite.
Nirvana se concibió para realizar un crucero pausado alrededor del mundo que su tripulación preparaba la última vez que lo visitamos. La idea de la orza abatible, que confiere al velero un calado mínimo de tres metros en su posición alta, se debía al deseo del armador de acercarse a litorales y puertos de poca profundidad sin sufrir por ello una pérdida de rendimiento a vela. La solución urdida por Dubois consigue esa finalidad y da al velero, con la orza bajada, un plano antiabatimiento de gran eficacia, exigiendo solo un mecanismo que ocupa los fondos de la sala de máquinas. El aparejo queche es también ideal para las travesías oceánicas, donde será frecuente mantener arriada la mayor y hacer navegar a Nirvana con su mesana y alguna de sus tres velas de proa de tamaños distintos, dispuestas en los correspondientes estays con enrolladores: dos cerca de la roda para génova y foque, y otro más atrás para trinqueta. La estética demandada por el proyecto obligaba a reducir al mínimo los elementos de maniobra en cubierta, y el equipo de diseño se esmeró en ubicar los necesarios winches cautivos en diversos sectores de la embarcación: bajo los suelos de los camarotes de invitados, bajo la cocina, en algunos pañoles de la superestructura. También se construyeron dos grandes pañoles junto a la base del mástil para repartir allí la maniobra necesaria en esa zona. Sólo cuatro winches están así a la vista sobre la limpia cubierta de Nirvana: dos en popa, destinados tanto a las escotas de espinaquer asimétrico como a la maniobra de amarre, y otros dos junto a la base del palo mesana en el flybridge. La elegancia de la silueta se logró depurando las líneas de la caseta, que se prolonga hasta más a proa del mástil con un tejadillo más que discreto, y rebajando las formas del flybridge. El saltillo utilizado por Dubois en otros diseños como Salperton o Kokomo también contribuyó a disminuir la importancia de ese volumen, que sin embargo sorprende en el interior por su capacidad, y que también acoge sobre él un puente alto de gran eficacia. Para preservar la pureza de líneas se trabajó también en elementos como los cadenotes, incrustados en cubierta, o en las brazolas correspondientes. La treintena de escotillas y tapas de pañol que pueblan la cubierta y la superestructura, y donde destacan dos gigantescas tapas horizontales destinadas a esconder los botes auxiliares y la salida de tripulación encajada entre ellas, funcionan con perfección y han sido estudiados para ofrecer el mínimo impacto visual posible. Otros detalles, como los balcones de proa retrasados que dejan desnuda la elegante proa, los herrajes que al final de los raíles de escota engullen la maniobra para transportarla a su correspondiente winche cautivo, el espectacular vidrio curvado que integra sendas puertas de pantógrafo de acceso al puente de mando, el solárium reducido a la mínima expresión en la cubierta de popa o, ya en la toldilla, el sofá integrado en la teca son muestras del empeño que hemos descrito hasta aquí.
La estética negra y metalizada que muestra Nirvana en su exterior corresponde a un proyecto integral de diseño que continúa en su acomodación. Aunque comparado con la voluptuosidad corriente en muchos yates actuales podría calificarse de minimalista, su decoración va mucho más allá que eso y busca, como nos explicó Josep Joanpere en su día, dar a los ocupantes del barco la máxima experiencia marinera al tiempo que les envuelve en una atmósfera discreta, acogedora y de gran calidad. El espacio situado en la superestructura disfruta gracias al empeño del arquitecto barcelonés de vistas ilimitadas y a 360 grados, pero también puede ser dividido con cerramientos integrados en la decoración para separar sus tres funciones de salón, comedor y puente de mando. También se encuentra allí una subida hacia el flybridge que, gracias a una astuta escalera de cuero y cristal, más unos peldaños escondidos en un aparador, resulta invisible cuando no se usa y mantiene la perspectiva abierta tan querida por armador y arquitecto. La elección de materiales sobrios como madera oscura combinada con veta clara, cueros, tejidos de textura y metales de superficie mate subraya la citada voluntad de poco lucimiento o discreción; pero basta, tras penetrar por las puertas de cristal correderas que conducen a la zona de salón, con pisar los listones de madera, sentir con los pies descalzos la sedosa moqueta, o pasar la mano por alguno de los muebles para entender la riqueza exuberante que allí se concentra. Muchos de los muebles han sido hechos a medida sobre diseño exclusivo. Lámparas, mobiliario adosado, estores de ventanales y revestimientos de techo muestran un cuidado meticuloso en la elección de sus proporciones, el efecto visual que dan o la superficie que transmiten. Asientos, muebles auxiliares y otros elementos cumplen en esa misión estética pero son, asimismo, cómodos, prácticos y adaptados a la vida en el mar. La perspectiva juega un papel vital en el espacio creado por Joanpere, dando desde cualquier rincón una línea de visión ininterrumpida a la que ayudan las líneas laterales, el juego de claroscuros y los volúmenes perpendiculares. Discretas pero valiosas obras de arte dan por fin la pincelada de exclusividad que la calidad de los materiales y el rigor de las piezas habían empezado a transmitir.
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Increible! hace tiempo que lo busco. Tambien ssoy navegante. Sabes como contactar con el barco o su capitan?