ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Carlos Serra
1. Griffioen2. Ficha técnica
Una estética de barco de trabajo o yate de hace cincuenta años esconde importantes cálculos y bastante dosis de audacia tecnológica.
El diseño de los cascos tradicionales de metal, con su popa redonda y su carena de quilla redondeada, ha aprovechado sus virtudes en navegación pero puede, según el estudio holandés De Vries Lentsch, mejorarse. Eso ha demostrado con la unidad Griffioen, un 27 metros botado por Bloemsma Van Bremmen en primavera pasada y cuyo aspecto, con tres cubiertas y amplia proa despejada, no puede ser más tradicional.
Pero las apariencias engañan, pues esas formas de barco clásico han sido construidas enteramente en aluminio. Eso permite, según sus arquitectos navales, ahorrar un peso crucial en la estructura que, para no modificar el volumen sumergido, es compensado mediante ocho toneladas de lastre fijo en los fondos y mayores tanques de combustible, también situados en sentina. Entre otros beneficios, la mejorada estabilidad no sufre por la altura de la tercera cubierta, donde se halla un puente de mando adosado a un saloncito, y su correspondiente toldilla protegida que mira a popa. También permite usar la grúa prevista en la cubierta de proa para botar los botes allí estibados, uno de ellos de gran tamaño, sin que el casco registre una escora apreciable durante la maniobra. La contrapartida producida por ese centro de gravedad más bajo es, según el constructor, un período de balanceo más corto, que podría crear incomodidad navegando con mar de través, pero que compensan sobradamente los estabilizadores dinámicos montados.
Así pues pese a usar metal ligero, asociado habitualmente a yates capaces de alcanzar 30 nudos, Griffioen es, con su hélice central propulsada por un imponente y único Kelvin de 535 caballos, un auténtico barco de desplazamiento, cuya velocidad no sobrepasa los 12 nudos.
EXTERIOR TRADICIONAL
También las formas creadas por De Vries Lentsch para el exterior y la cubierta de Griffioen incluyen casi todo lo que puede catalogarse como tradicional: amuradas altas envolventes dotadas de amplios imbornales a la vista, con cuadernas y apóstoles también visibles y sólida tapa de regala barnizada; corredores practicables en todo el perímetro tanto en la cubierta principal como en la alta; puntales exteriores con inclinación, sumados a envolventes bordas de simple diseño sumadas a una visera plana para el puente de mando, y alcázar o puente portugués, además de dos toldillas que aprovechan hasta la popa las formas redondeadas del casco.
Este presenta un importante arrufo en los raseles de proa, lo que se aprovecha para alzar el castillo de proa y dar mayor elevación a la zona de fondeo, mientras el entrepuente que separa éste de la caseta principal, queda algo más bajo y aloja los botes. La grúa queda disimulada entre los dos, mientras en la separación entre ambas zonas, flanqueada por dos escalas fijas, se halla un importante pañol coronado por un mástil de banderas dotado de elegante caída a popa.
Otra característica de Griffioen es el mástil abatible que corona su puente de mando, y que permite reducir el puntal a flote del yate hasta el límite del tejadillo alto, para librar así puentes y túneles en algunos canales que conducen desde el Atlántico al Mediterráneo. Ojos avisados descubrirán sin embargo en Griffioen algunos juegos estéticos: el blanco de la superestructura es sustituido en el balcón de la cubierta alta por un gris que, combinado con el azul oscuro del casco, aligera la masa de la superestructura, y los ventanales del puente usan madera barnizada también con esa finalidad.
COCINA EN PROA
Los gustos del armador de Griffioen, deseoso de contar con espacios más prácticos y destinados a ser utilizados en navegación o vida cotidiana que a la exhibición, pasaron por delante de la convención a la hora de planear su disposición interior. El mejor ejemplo es la cocina adosada al salón de la cubierta principal, del que separa una única puerta, y colocada a proa de él. Ese espacio privilegiado, con amplios ventanales que proporcionan luz y vista de cubierta o mar, además de puerta al exterior, estaría destinado a menudo a un comedor, una sala de relax o el camarote del armador. Aquí se convierte en el centro de vida para una familia que se cocina y sirve ella misma –el yate cuenta únicamente con un patrón profesional, sin otro ser vicio- y proporciona alegría a cualquier tarea relacionada con la alimentación o las bebidas. Es fácil desde allí trasladarse al salón, cuya zona de comedor queda prácticamente pegada al mamparo de separación, y casi tan simple resulta gracias a una recta escalara trepar al puente y servir a quien está de guardia un café o un refrigerio.
En el propio salón reinan el buen gusto y la simplicidad libre de aspavientos que tanto gustan a los holandeses; los lujos allí son la calidad de la teca satinada elegida por el decorador y la luz que los ventanales, sólidamente protegidos por sus marcos y sus cristales blindados, traen. Continuando en la tónica de plantear espacios usables el volumen se ha dividido entre una zona de relax, un comedor y un despacho. El número de estantes y cajones disponibles, la presencia de un baño de cortesía y la presencia de guardamares allí donde se hacen precisos recuerda que Griffioen es un barco para ser habitado.
Los camarotes se reparten entre la zona de proa, reservada a los invitados y patrón, y la de popa. El único inconveniente en esa configuración es el ruido de eje que el armador podría notar, pero que gracias a la excelente insonorización es inexistente. A cambio ello produce dos zonas de dormir perfectamente separadas y permite colocar la sala de máquinas en su zona tradicional, el centro del barco.
MOTOR PAUSADO
El pausado motor Kelvin gira a menos de 1.200 revoluciones y propulsa una hélice de paso variable que dará al Griffioen la ración de potencia necesaria en cada condición de mar. La elección de una sola máquina se explica en razón del aprovechamiento del espacio, que consigue así ubicar dos generadores en línea de marcha a banda y banda, y también de la fiabilidad: a mayor la máquina, menos averías.
El Griffioen y su imagen algo retro crean al instante complicidad con cualquiera que lo divise. Su propietario ha conseguido, además, reunir en él elementos modernos y confort que se compaginan con el diseño tradicional. Podrá navegar casi 5.000 millas sin repostar y, como no desea superar los 11 nudos, no necesita ni más potencia ni una carena más rápida.
| Eslora total | 27,22 m |
| Eslora de flotación | 22,76 m |
| Manga | 7,40 m |
| Calado | 2,40 m |
| Desplazamiento | 140 toneladas |
| Capacidad de fuel | 25000 m3 |
| Velocidad máxima | 12 nudos |
| Autonomía | 4.700 millas a 10 nudos |
| Motor principal | Kelvin TBSC8, 535 Hp |
| Propulsión | hélice de paso variable Hundested |
| Generadores auxiliares | Northern Lights 25 kw + 33 kw |
| Diseño y arquitectura naval | De Vries Lentsch |
| Decoración interior | Felix Buytendijk |
| Constructor | Bloemsma Van Breemen Shipyard –aluminio- 2006 |
| Clasificación | Lloyds,MCA |
1. Griffioen2. Ficha técnica
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