Hublot PalmaVela
Escrito por Carlos Serra. Edición Nº46
VEINTE MAXIS, CASI 200 YATES
La primera cita deportiva de la temporada en el circuito mediterráneo se afianza como reunión de grandes barcos y sirve de entreno para una nueva clase de Mini Maxis, que permite lucirse a los mejores tripulantes.
El muelle exterior del Real Club Náutico de Palma, conocido en ocasiones como Siberia, era en el fin de semana del 16 al 19 de abril cualquier cosa menos gélido. HabÃa el club levantado allà una magnÃfica carpa que alojaba varios puestos de atención al público, y reunÃa antes de las regatas pero sobre todo después de ellas tal cantidad de caras conocidas y alegres, tal acumulación de deportistas y armadores, que habrÃa podido competir con Saint Tropez o Antigua en sus momentos estelares.
Aunque no sea esa la pretensión de la Hublot PalmaVela, evento causante de esa reunión de navegantes y veleros, y pese a tener muy presente su organización el hecho de ser el primer evento de la temporada y de no disfrutar del espacio que otras reuniones tienen para los yates, el éxito de la convocatoria no podÃa ser más evidente. PalmaVela está confinada a los muelles del club palmesano, que aun con gran plano de agua tiene también muchos socios y compromisos, y los 20 ejemplares de maxis más las dos docenas de barcos de regata que sumaban en el pantalán adicional los Transpac y algunos IR son todo lo que puede acoger en aquella área.
Ya hace bastante el club con también liberar todos los pantalanes cercanos a la piscina y el local social, donde se concentran otros ejemplares de las clases IR y los barcos de época. Y crear allà un segundo village dispuesto para todos los participantes, incluidos aquellos que amarran sus yates en otras ubicaciones, y donde también se celebran las fiestas nocturnas y las entregas de premios. La infraestructura generada por el ente mallorquÃn durante esta regata es impresionante, y halla justa correspondencia en el nivel de inscripción.
Clases Wally, Swan y Mini maxi
A la división entre barcos más regateros y otros más orientados al crucero se suma actualmente el obvio interés de los propietarios por regatear contra yates de estilo parecido. Regatas como la Hublot PalmaVela se convierten gracias a ello en reuniones del calendario de competición que dichas clases promocionan. Asà ocurre con la clase Wally, que este año lucÃa con la presencia del enorme sloop de casco oscuro y amuradas extensas Esense, y contra el que competÃan el Y3K de Claus Peter Offen y el Open Season, también de 100 pies, ganador en esta ocasión. El cuarto en discordia era el 77 pies J One. Regateaban fuera de dicha categorÃa el español Wallyño, siempre en las primeras plazas de la clase Mini Maxi Crucero, y el Kenora, uno de los primeros Wallys diseñado en su momento por Luca Brenta.
También la clase Maxi Swan habÃa incluido PalmaVela en su circuito anual y tenÃa, además de un stand en el village del muelle citado, una buena inscripción: el Swan 82 Grey Goose en versión flush deck; el vencedor Favonius, de Roel Pieper, un Swan 80 de la serie 2000 muy aligerado y tripulado por un elenco de lujo; su gemelo Astro de l’Est, donde este cronista tuvo el placer de competir en la primera regata, y los Swan 601 y 68 @Robas y Risktaker.
Más interesante en el mundo de la alta competición era la pugna existente en la clase Mini Maxi Regata, donde se estrenaban varias embarcaciones que, al decir de muchos, auguraban el nacimiento de una nueva flota. La lucha entre Luna Rossa y Container, repletos ambos de tripulantes de Copa America de Italia y Alemania, fue feroz y terminó con victoria para el italiano, que además acababa de estrenarse y usaba un mástil reparado a toda prisa tras una rotura en Valencia. Eran estos los dos únicos representantes puros de la clase STP 65, una nueva galaxia de veleros de regata mayores y mucho más rápidos que los conocidos TP 52, que habÃan llegado a Palma. Por el camino se quedaron Monypenny, Rosebud, y otros modelos diseñados por Vrölijk o por Reichel Pugh que no llegaron a tiempo o habÃan sido puestos en espera a causa de las turbulencias económicas.
Únicos STP, pero no únicos representantes de esa última moda de barcos de regata pura, con pretensiones tanto de barlovento sotavento como de regata de altura, que han empezado a aparecer. Consiguió finalmente navegar dos dÃas el Judel Vrölijk Ran, pensado para competir en rating IRC y con un metro más de eslora. Estaba también el Bella Mente, un Reichel Pugh de 22 metros muy parecido al Numbers, y el diseño de Mark Mills de 21 metros Alegre, manejado por Olly Cameron. La victoria de Luna Rossa sobre todos ellos, barcos de gran nivel donde se veÃan tripulaciones con más de veinte expertos de caras conocidas, es de mérito y habla de la dedicación que el armador italiano Fabrizio Bertelli, impulsor del equipo Luna Rossa y ahora enamorado de la regata larga, ha puesto en el proyecto del nuevo velero.
Las clases auténticas
Luna Rossa fue, como decimos, el velero más destacado de toda la regata mallorquina por el empeño que puso en llegar a ella, por la pugna dura que tuvo con su contrincante, y por lo que su diseño de última generación, su vela mayor de sable forzado que impide llevar baquestay fijo y su facilidad para navegar a más de 15 nudos con una brisa de fuerza 5 tienen de innovador y extremo. Tras él, el velero más distinguido fue sin duda el Swan Favonius que además de vencer en su propia división se proclamó ganador en la clase Maxi Crucero Regata, la más numerosa con siete inscritos que como Favonius figuraban también en las clases Swan o Wally. Los TP 52 tuvieron, como era de esperar en un año de dificultades económicas y en lo temprana que se halla la temporada, una representación floja: el ruso Synergy, que necesita todo el entreno del mundo, el sempiterno Cristabella y el recién estrenado Matador, del argentino Alberto Roemmers y patroneado por Guillermo Parada, que este año vuelve a la carga con un Rolf Vrölijk que se mostró intratable y venció sin dudar.
En la división Maxi Crucero puro, que no usaba espinaquer, se reunió el grueso de la participación española, formada por el cien pies de aluminio Alarife 100, el 93 pies Lizard of Cornwall y el 72 pies Kiboko, todos pertenecientes a miembros de la familia Entrecanales que parecÃa celebrar en el muelle de maxis mallorquÃn una reunión de consanguinidad. Por lo menos asà lo hacÃan los yates, pues además de esos tres se hallaban allà atracados la goleta de época So Fong y el sloop de 35 metros Arrayan, todos de la escuderÃa familiar.
Jornadas de buen viento
Como es habitual en PalmaVela, los maxis salieron ya el jueves a regatear y completaron en esa jornada dos pruebas de 15 millas en vientos que oscilaron entre los 16 y los 22 nudos, con un sol radiante. Al dÃa siguiente el pleno de la flota llenó de velas la bahÃa de Palma y el Club organizó una variedad de campos de regata y servicios de jurado completos que permitió a todas las clases regatear en su espacio sin ser estorbados por veleros de velocidad distinta. De nuevo las diversas categorÃas de gran eslora, que corrÃan en su propio campo, tuvieron ocasión de celebrar dos pruebas en vientos algo más débiles que el dÃa anterior pero siempre excelentes para la competición. Se incorporó ese dÃa el Ran, de Nicklas Zennström, que gratificó a su armador y su excelente tripulación con un tercero y primer lugares, mientras el Lizard of Cornwall comandado por Toño Gorostegui y Javier Sansó volvÃa a imponerse en Maxi Crucero sobre el resto de embarcaciones. El sábado empeoraron algo las condiciones al nublarse la bahÃa y afectar la borrasca el campo de regatas, que registró vientos más variables pero permitió todavÃa la celebración una prueba. El primero logrado por Ran no perjudicó en la clase más competitiva las opciones de Luna Rossa, que al haber realizado dos pruebas extras en la primera jornada tenÃa más reserva de puntos y que en la regata costera de la última jornada volvió a afirmar su superioridad con un excelente segundo puesto, suficiente para superar al Container que venció en aquella ocasión.
En total fueron cuatro dÃas de excelente competición y mejor acogida para una flota internacional que, en total, reunió 190 embarcaciones y casi 1.500 regatistas con una meteorologÃa benévola donde fue posible cumplir la totalidad de pruebas previstas. <<
Clase Maxi Swan - La lucha desde dentro
Timonel de experiencia, que ha patroneado a lo largo de su vida desde varios Stars a un TP 52, el armador del Swan 80, en que nos embarcamos para apreciar la intensidad de la clase Maxi Swan, atrae a un grupo de tripulantes internacionales: austriacos, suecos, alemanes y holandeses que se mezclaban en la cubierta corrida de Astro de l’Est, donde el idioma obligado era el inglés. Si el barco estaba equipado a la última con velas 3DL, mástil de carbono y jarcia de PBO, se mantenÃa en cambio a bordo todo el equipo y la acomodación. Todas las literas más los sofás del salón estaban ocupados por la noche: se dormÃa, comÃa y bebÃa a bordo. Eso resultaba en una regala cinco o seis centÃmetros más baja que el vecino Favonius, vencedor en Palma, que habÃa sido claramente aligerado. La pugna en las clases Swan es asÃ: uno corre con el barco cargado de vino y cerveza, otro convierte el lujoso crucero en una máquina espartana; hay quien embarca amigos y familia, mientras también hay barcos que fichan estrellas de la competición para timonear y trasluchar los asimétricos.
Nada de eso pone en peligro el compañerismo, la diversión y la buena onda que reina entre armadores y tripulantes, conscientes de disfrutar de una privilegiada tecnologÃa y una aun más exclusiva experiencia: la de los Swan producidos por Nautor en Finlandia.
El calendario de regatas de la clase Maxi Swan, destinado a veleros de esa gama y con eslora superior a los 60 pies, cuenta con regatas exclusivas en Portofino, Capri, la Giraglia y la Rolex Swan Cup de Porto Cervo. También ofrece a los armadores de maxis Swan clasificaciones propias en eventos como PalmaVela, Rolex Middle Sea Race, Antigua Sailing Week y Les Voiles de Saint Tropez, que están integradas en el denominado Swan Challenge Series.
La iniciativa de Nautor está encuadrada en el deseo de la firma de distinguir a sus barcos y dar el mejor servicio a sus armadores. También tiene como objetivo claro el mantenimiento del valor de los barcos de la marca, al dar mayor exposición y exclusividad a los ejemplares de la marca, y motivar a los armadores para renovar, mantener y adecuar sus unidades con más frecuencia.
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