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ENTRETENIMIENTO: UNA TARDE DE CINE

Grandes Esloras nº 040

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Las firmas Medenisa y Thomas Edison Europa han unido sus fuerzas para crear proyectos a la carta para equipos de audio y video que pueden convertir un yate en la mejor sala de cine imaginable. Los armadores podrán disfrutar del entretenimiento a bordo en una infinita variedad de posibilidades.

Uno de los lugares en que más se disfruta una película es, aunque pueda parecer paradójico, un yate. Ese refugio frente a la vorágine cotidiana en que las vacaciones permiten una bajada de ritmo y un disfrute del tiempo libre y personal. Aprovechar este tiempo para vivir el mar es normal, pero también es fácil hallar en la tarde, cuando ya el cuerpo pide inactividad física, el momento donde una película disfrutada en condiciones de confort da el mayor placer. Eso ha entendido el especialista en electrónica barcelonés Nicolás Molina, que a través de su empresa Medenisa conoce a fondo las necesidades de los armadores de grandes yates y sus invitados. Y buscando colmarlas se ha asociado con una firma especializada en vídeo y sonido de alto nivel para, combinando el saber de ambos, Medenisa y Thomas Edison Europa, ofrecer a los armadores de yates una experiencia de entretenimiento sin parangón. Lo decimos así, con palabras altisonantes, pero creemos que nuestra visita a las instalaciones de Thomas Edison Europa de la mano de sus representantes y Nicolás Molina las justifica. Dos horas largas de experiencias, explicaciones y descubrimientos proporciona el recorrido del showroom de esa empresa catalana, repartido en varios ambientes que se dedican a música y vídeo en sus diversos modos de uso. La citada empresa lleva años realizando ensayos y colaborando con distintos fabricantes de alta fidelidad e imagen; con ello ha seleccionado un abanico de productos que sus técnicos juzgan, simplemente, los mejores del mundo. Y es a partir de ese material que puede plantear, con la ayuda de Medenisa, proyectos de audio y vídeo a la medida de yates de gran eslora.

MONITORES DE PLASMA EN UN SISTEMA MULTIROOM
Los monitores de plasma que suministran en sus proyectos, por ejemplo, son de la última generación y están preparados para funcionar con la alta definición de 1080 líneas, con la ganancia en precisión y profundidad que eso representa. Thomas Edison selecciona únicamente unidades de uso profesional, que tienen por ello conectores y tarjetas accesibles y actualizables. Su diseño intemporal permite integrarlas en cualquier ambiente y su solidez es ideal para los mecanismos ascensionales que a menudo se usan en su montaje en yates. A un coste similar al de los televisores de alta gama vendidos al público, ofrecen mayor duración, y sobre todo facilidad para integrarse en un sistema de multiusuarios donde un servidor envía señales a varias unidades repartidas por el yate. Eso nos lleva, en un inciso, a explicar al principal concepto que ofrecen Medenisa y Thomas Edison en sus instalaciones hechas a la carta: el multiroom.
Esa idea consiste en olvidar que la televisión o las películas se ven en una estancia concreta, o que cada estancia tiene su televisión y su reproductor independiente, para centralizar en un almacén todas las imágenes y las melodías y servirlas, vía cableado y mandos de control individuales, para las distintas estancias. Un camarote tendrá un monitor de 32 pulgadas; el despacho acaso use un monitor de ordenador; en el salón habrá una pantalla de plasma escondida por su mecanismo elevador, o colgada del techo, de 42 a 65 pulgadas. Y si el yate es suficientemente grande, acaso disponga de una sala para proyecciones en que una pantalla textil de varios metros de envergadura y un proyector de alta definición ofrecerán a los espectadores una experiencia similar a la de un cine, sonido envolvente incluido. Todos esos sistemas, sumados a los reproductores de música que permitirán también escuchar los conciertos más selectos a través de altavoces de calidad “fine sound”, reciben la señal desde un servidor central que almacena, en discos duros de alta capacidad, la música, las películas o las colecciones de fotos que el usuario colecciona. Eso elimina de una vez para siempre la engorrosa invasión de cedés y devedés y sus cajas, que monopolizan espacio de estantes y donde a menudo es imposible encontrar lo que uno busca. Cada usuario, en cualquier estancia, podrá elegir la música o la imagen que desea disfrutar, independientemente de lo que escuchen o vean otros.

ALTAVOCES INVISIBLES O PIEZAS DE DISEÑO EXCLUSIVAS
El viaje por las instalaciones de Thomas Edison nos llevó a admirar extraordinarios altavoces para empotrar en pared fabricados por la norteamericana James Loudspeakers. Altavoces Aislados en cajas de aluminio aeroespacial y por tanto resistentes a cualquier agresión del ambiente marino, con tamaños que se adaptan desde un camarote hasta un salón de gran superficie, se integran en cualquier panel decorativo y pueden también situarse en el exterior. Hay asimismo unidades preparadas para disimularse bajo muebles o jardineras, capaces de producir la calidad de sonido citada en jardines o, en el caso de un yate, en una cubierta alta de hasta 300 metros cuadrados. También subwoofers integrables en muebles o, si el espacio lo exige, dispuestos a ser enterrados en el suelo o empotrados en el techo y conectados al ambiente mediante rejillas disimuladas. En otro apartado vimos las gamas de altavoces de espectacular y discreto diseño, pensadas para ser vistas, en tamaños pequeños como los producidos por la firma suiza Revox. O unidades “free standing” de la austriaca Bossendorfer, excepcionales piezas de ebanistería donde ese fabricante de pianos de concierto reproduce la calidad musical de los instrumentos con una fidelidad inigualada. Y también, como no, mandos empotrables para el control y selección de la música escuchada que, en cada habitación, y con una pantalla y unos botones casi tan simples como el conocido Ipod, permiten acceder a las melodías preferidas, graduar su calidad y controlar su volumen.

IMAGEN EN CINE, SALÓN O INCLUSO AIRE LIBRE
Apreciada la variedad de opciones en sonido, Thomas Edison nos mostró los distintos sistemas de proyección que maneja. A las pantallas de plasma, que aunque existen en tamaños de 150 pulgadas son consideradas a partir de 65 pulgadas demasiado grandes y poco prácticas, se añaden los sistemas de proyección frontal ya mencionados: pantallas de tela adaptada al tamaño e iluminación de la sala, enrollables o fijas con tensión para óptima estabilidad de imagen y con mecanismos automáticos que ajustan su tamaño a la proporción de las imágenes vistas. Para los proyectores, de tecnología D-ILA patentado por JVC, Thomas Edison y Medenisa han buscado mecanismos de sostén y escondite adaptados a las vibraciones de un yate. Pero esa proyección casi idéntica al cine exige una sala con iluminación tenue y donde, al igual que en los teatros, todo el mundo esté sentado: las personas en circulación se interponen entre el proyector y la pantalla, interrumpiendo la imagen. Para clientes que prefieren disfrutar del cine en un ambiente más informal, departiendo entre amigos y con luz ambiente, sugiere Thomas Edison los retroproyectores de alta calidad, con tamaños de hasta más de tres metros, cuya ventaja es aceptar una iluminación mayor en el local y no verse incomodados por el paso de gente. Su inconveniente es el uso de más espacio, pues tras la pantalla de cristal se exige una profundidad equivalente a un tercio de su envergadura que ocupan el proyector y el espejo.
Más espectaculares todavía son las dos posibilidades de pantalla de cristal que proponen Thomas Edison y Medenisa: un vidrio de opacidad variable por campo magnético, que acepta proyectores tanto frontales como traseros y puede alcanzar hasta 65 pulgadas, y el especialísimo sistema de proyección para luz de día fabricado en Alemania por HoloPro, en el que todo el cerramiento de cristal del salón de popa de un yate puede convertirse en pantalla y ofrecer una película a la gente sentada en el exterior, aun a pleno día.

BIBLIOTECA DE PELÍCULAS POR DISCO DURO
Estrella de la exposición es el sistema de almacenamiento y gestión de películas Kaleidescape, un producto norteamericano basado en una colección de discos duros de alta capacidad (1 terabyte, o 1.000 gigas) que, al comunicarse entre ellos con un software específico del sistema, consiguen, dar completa seguridad al material allí almacenado. El número de discos y la capacidad de enviar señales a distintos reproductores es escalable, lo que permite diseñar desde un sistema con uno o dos receptores a una auténtica mansión con una docena o más de puntos de visión y escucha.
Kaleidescape ha creado tanto el mecanismo como el software de gestión, que sorprende al verlo por lo sencillo e intuitivo que resulta: basta seleccionar pulsando el mando de pantalla táctil Creston que incluye una película para ver en él, o proyectada en la pantalla gigante, la carátula de dicho título. Inmediatamente el sistema reúne a su alrededor docenas de títulos relacionados con ella por género, actores, productora, temas y otros conceptos de búsqueda.Sistema Kaleidescape Gracias a ese potente motor de búsqueda la biblioteca de Kaleidescape es mucho más cómoda que una laberíntica colección de devedés rebosando de los estantes. Kaleidescape ofrece al cliente colecciones de películas que se cargan en el momento del montaje del sistema, o cuando aquél las desee, y no es difícil contar con una biblioteca de mil o más títulos aparte de las películas que el propio usuario haya introducido. El sistema almacena imagen y sonido sin compresión alguna, incluso cuando se trata de las modernas versiones en alta definición que ocupan más de 50 gigabytes, y la reproduce así con una calidad de visión que parece impensable fuera del cine. Por otra parte Kaleidescape es el único sistema en el mundo que tiene acuerdos con las distribuidoras de música y vídeo y, tras pagar el correspondiente canon, disfruta del derecho de uso de dicho material sin infringir ninguna legislación de copyright.

CINE AL ATARDECER
La visita al showroom de la firma asociada a Medenisa deja a uno convencido de que nunca disfrutará de una película como Dios mandasi no puede acceder a sistemas como los mencionados. Thomas Edison y Medenisa se han unido para trasladar esa tecnología al mundo marino que, como todos sus integrantes sabemos, tiene unas exigencias distintas a las del hogar de tierra firme. Y gracias a esa alianza será posible pasar excelentes momentos en las tardes de verano cuando, tras el baño, la comida y la siesta, quedan todavía unas horas antes de la puesta de sol y la expedición a tierra en el bote anexo: nada mejor, en ese momento, que una buena película disfrutada en un ambiente de penumbra, temperatura mimada por el aire acondicionado, y en una pantalla impecable a la que acompaña un sistema de sonido de gran poder.

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