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DECORACIÓN INTERIOR: EL REINO DE LA MADERA

Grandes Esloras nº 026

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El acabado interior de los yates, aunque sean los carpinteros con experiencia. Hay señales de cambios, pues la madera es combinada cada vez más con materiales como el cuero o el metal, pero el núcleo sigue exigiendo oficio de carpintería.

Recientes botaduras, tanto de barcos nuevos como de yates restaurados, han traído a la palestra el cambio que en la fabricación de muebles se está produciendo, a nivel de toda la industria del yate. Casos como Haida G, la serie de Heesen 3700 empezada con Lady Ingeborg y proseguida por Let it be, el Saramour con su diseño minimalista o, en un alarde de variedad, las cuatro propuestas que Feadship ha elaborado para su semiserie de 45 metros ilustran el fenómeno: se ha abandonado la decoración clásica, aunque ésta sobrevive cuando se trata de evocar un ambiente o una atmósfera de yate de época. Fuera de eso el minimalismo, el art decó y la madera de estilo más nórdico, lisa y dispuesta a mostrar la belleza que encierra en sí misma, son los reyes. Esta variedad muestra un cambio de gusto en los armadores y usuarios de chárter –tan importantes o más que los armadores a la hora de sugerir gustos, pues hablan de los yates y eligen los que más les gustan cuando repiten-, que va ligada al aumento de volumen habitable de los yates, donde es más fácil reproducir el estilo de vida de una casa de tierra firme. También es síntoma de la nueva forma en que armadores y astilleros afrontan la concepción de los yates. Si antes las decisiones se tomaban entre el cliente y el astillero, con a veces la presencia del diseñador, ahora el papel del estilista y los decoradores ha ganado importancia. La par ticipación de nombres como Bannemberg, Disdale, Young, Redman Whitely Dixon, Lazzar ini-Picker ing, Nauta, de Basto o el español Víctor Tebar es hoy en día casi imprescindible en el proceso de creación de un yate, pese a que eso artistas saben poco de líneas de agua o cálculos de desplazamiento y estructura: son quienes crean el ambiente en que vivirán los huéspedes de la futura unidad al elegir un estilo, dibujar unas formas de muebles, sugerir unos materiales y decidir una iluminación.

ASÍ SE FABRICA
Con la decoración decidida y convertida en dibujos de tres dimensiones, planos acotados y selecciones de telas, hay a continuación dos estilos de astillero: el que fabrica la carpintería en sus propias instalaciones, y el que recurre a una industria exterior especializada. En general los astilleros de yates a vela son quienes construyen sus propios muebles, como veremos en algunos ejemplos más adelante. De una parte lo hacen así por tradición, pues a menudo tienen su origen en empresas que construían en madera y, por ello, cuentan con buenos artesanos; pero también porque los veleros tienen formas más complejas y es más difícil hacer encajar en esos volúmenes, relativamente estrechos y afilados, un material fabricado fuera de allí. Los grandes astilleros a motor siguen, por el contrario, la técnica ya común en la construcción de buques mercantes y acostumbran a subcontratar el interior a empresas especializadas. De nuevo allí la especialidad de empresas como Royal Van Lent o Lurssen es el metal, las instalaciones y la logística de los muchos equipos. Los yates que producen utilizan, además, estilos realmente variados que exigirían a su taller de carpintería un abanico de habilidades casi infinito. De ahí que casi todos ellos, pese a contar con algún taller especializado, encarguen a una firma exterior el material que, en forma de paneles, mamparos, puer tas y muebles, llenará el espacio metálico por ellos fabricado. Lo impactante es que esos módulos siguen viviendo el monopolio de la madera: en vez de hacerse en materiales compuestos, en espuma, en metal y lana de roca como es habitual en la marina mercante y pesquera, los interiores de yates siguen haciéndose mediante tableros de contrachapado separados, a menudo, por capas de espuma que aumenta el grosor y el aislamiento, con herramientas de carpintería y sistemas de montaje iguales a los de los muebles de tierra firme.

EMPRESAS ESPECIALISTAS
En la alemana Metrica, por ejemplo, empresa ar tífice de los muebles y paneles del yate real For tuna o muchos yates producidos en Amels, como Larissa o Ilona, se trabaja con diseños de muchos decoradores y no hace falta que éstos sean muy elaborados. La firma fabrica elementos de carpintería de lujo que van a parar a residencias privadas, aeroplanos o yates de gran lujo. Su departamento de ingeniería cuenta con avanzadísimas herramientas informáticas comandadas por técnicos muy capaces, con lo que puede medir y planificar el interior de un yate y fabricarlo a piezas sin necesidad de trabajar sobre él. Los mamparos, marcos de puer tas, frentes de armarios, paneles y revestimientos que forman la mayor parte de este trabajo son fabricados por artesanos de gran tradición y pueden incluir materiales decorativos como pan de oro, cuero, seda o rafias de las texturas más imaginativas. Esas piezas se combinan con muebles más elaborados, también fabr icados por los propios artesanos de la firma. El conjunto de piezas es trasladado al yate cuando ya está lista su disposición de sistemas –electricidad pasada, aire acondicionado e insonorización terminados, bases de los suelos ya montadas- y los artesanos de Metrica montan sus propios elementos y los protegen con forros y cantos de madera y espuma para que se mantengan en buena forma mientras prosiguen los trabajos de instalación. Struik Hamerslag es otra empresa holandesa cuyos trabajos ocupan yates de Royal Van Lent, como los recientes Ecstasea o Blue Moon; también fue encargada por Oceanco para los interiores de Stargate y Constellation, y realizó para Amels la mayoría del trabajo de Lady In Blue. Cuenta con instalaciones en Holanda e Inglaterra, con un total de 190 artesanos desplegados en casi 9.000 metros cuadrados de talleres. Las claves de su trabajo son, además de los operarios altamente cualificados, la elección de materiales de primera categoría y el control informático. Struik Hamerslag se adapta además a las necesidades del astillero y puede entregar e instalar a bordo un proyecto completo, al estilo llave en mano, o colaborar en partes específicas de un yate como hizo en el Athena de Royal Huisman. Otras empresas dedicadas a la fabricación de muebles e interiores son la también holandesa De Ruiter, Sea For, las italianas Ar redamenti Por to o Misur a Corrado, y la alemana Die Oldemburger.

HEENSEN FABRICA SUS MUEBLES
Heesen tiene su propia empresa de carpintería, una firma que, tras conver tirse en su mayor suministrador de interiores, fue finalmente absorbida por el astillero holandés hace cinco años. El estilo de Heesen se distingue por una carpintería de alta calidad pero casi siempre alejada de barroquismos o exhibicionismos. Una excepción acaso sea Lady Ingeborg, con sus numerosos ornamentos metalizados y las texturas experimentales de tapicerías y revestimientos, y se explica por el deseo del astillero de distinguir el barco, primero de la semiserie 3700, y convertirlo en un escaparate de las posibilidades ofrecidas. El taller de car pintería del astillero Heesen se encuentra, ahora, en terrenos propiedad del astillero y por tanto muy cerca de la producción de los yates.
Emplea a unas treinta personas y trabaja en exclusiva para Heesen que, recordemos, bota actualmente entre tres y cinco yates de más de treinta metros al año. Esa producción, nos indican fuentes del propio astillero, obliga a trabajar a alto ritmo a la unidad de carpintería, hasta el punto que en la actualidad algunos elementos se tienen que subcontratar a otras empresas. Aunque Heesen procura realizar todos esos elementos en su propia firma, hay casos en que no lo hace así: el Lady Halima y sus interiores espectaculares firmados por Paola Smith es un ejemplo de una ocasión en que armador y astillero estuvieron de acuerdo en subcontratar. Eso, lógicamente, hizo que el yate fuese finalmente más caro que si se hubiese construido su interior en las instalaciones del astillero y al estilo de sus artesanos. Heesen ofrece a sus clientes una gran variedad de estilos que plasma en las muestras expuestas en la gran sala de juntas donde recibe a sus clientes. Es esta una estrategia muy habitual en astilleros (también la vimos en Nautor) que permite al departamento comercial del astillero proponer al cliente ideas. ¿Marmol o granito? ¿Barniz mate o brillante? La limpieza de la beta vertical, o el lujo de la raíz o la palma? ¿Paneles de relieve, todo en la misma madera, o juego de paneles lisos con remates de maderas contrastadas?

SWAN, JONGERT Y HUISMAN
La fábrica de muebles de Nautor es uno de los templos de carpintería de yates más famosos del mundo. El estilo Nautor es inconfundible por su sobriedad escandinava combinada con la riqueza de la teca barnizada en un acabado medio mate del que la casa finlandesa guarda el secreto. Sus artesanos han fabricado los muebles, o los revestimientos, de todos los Swan fabricados hasta la fecha, incluidos alguno como el Swan 112 Song of the Sea cuyo estilo ornamentado y barroco, creado por Dick Young, contradecía a fondo el estilo de la casa. El trabajo en madera maciza se combina en Nautor con los revestimientos o laminados, y también los multilaminados en que Swan fue pionero, y que sirven tanto para hacer marcos de muebles o guardamares y arrimaderos complejos como para crear muebles de diseño, como las conocidas sillas de brazos de Swan (ver ilustración). En Royal Huisman el depar tamento de carpintería es el más venerado y respetado por todos los operarios. Allí no solamente se fabrican muebles y revestimientos interiores, sino también piezas de cubierta que transmiten el ambiente tradicional y cuya forma y trabajo heredan la tradición de los carpinteros de ribera: tejadillos curvos, brazolas, tapas de regala, tambuchos y otros elementos, casi siempre en teca maciza y terminados en barniz brillante que realza la veta y la textura de la madera al tiempo que la usa para acrecentar la belleza del yate. En esas instalaciones se fabrican tanto paneles y armarios como elementos decorativos como cornisas de muebles, escaleras, barandillas y patas torneadas. Es frecuente que en la propia superficie del taller se monten las estancias sobre plantillas del suelo que reproducen las formas de camarotes y salones, para de esta forma encajar a la perfección las piezas. Así, cuando la madera terminada es trasladada al yate, está prácticamente a medida y no tiene que ser retocada. Jongert es otro astillero donde la sección de carpintería está adjunta a las naves de producción. Jongert ha creado a lo largo de los años un estilo de interior de gran personalidad y al que sus artesanos dan un toque inconfundible. Usa muchas piezas de madera laminada con curvas envolventes, muy suaves, método para el que el taller cuenta con maquinaria especialmente diseñada y varios especialistas. Las formas que da ese trabajo se aprovechan, junto con el acabado mate y sedoso de la madera, para dar calidez al entorno sin sobrecargar con muchos paneles o adornos la carpintería, algo que en un yate a vela siempre es de agradecer.

ARTESANÍA E INDUSTRIA
En todos los casos el método de trabajo es hoy en día muy distinto al de los artesanos antiguos, que se instalaban en el barco con sus herramientas y trabajaban allí la madera. Las manos siguen siendo vitales, pero hay mucha herramienta de precisión. Los elementos se fabrican fuera gracias a la exactitud que permite el diseño isométrico por ordenador.Tras ser barnizados o lacados en la cámara de atmósfera controlada, son protegidos para que al manipularlos o al trabajar los operarios cerca de ellos no pierdan su belleza. El trabajo final, cuando el yate está acabado, consiste mayormente en quitar esas protecciones y rematar algún barniz rayado, algún herraje mal colocado o las juntas que no encajan a la perfección. La madera es, como decimos reina, pero en multitud de esencias variadas: además de la caoba se usa mucho hoy en día el cerezo, ya sea francés o americano, mientras el roble goza también de mucho auge gracias al diseñador Terence Disdale. Las maderas africanas como el vengué, el wakapou o el zebrano dan, junto con el ébano, los toques exóticos en unas decoraciones que cada vez resultan más palaciegas.

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