Haida G
Escrito por Marta Capdevila. Edición Nº49
Celebrando el 80 aniversario
El Haida G vuelve a las páginas de esta revista para celebrar su ochenta aniversario. Vestigio de la época dorada de los megayates privados, el octogenario diseño de Cox & Estevens brilla con luz propia en los exclusivos circuitos de chárter de lujo.
El excéntrico magnate estadounidense Max C. Fleischmann fue el primero de muchos armadores que tuvo en sus manos el timón del Haida G. Mientras medio mundo temblaba por el crack del 29, Fleischmann partÃa de Alemania con su reluciente y hermoso yate de 70 metros de eslora, construido por Krupp según planos de Cox & Estevens, con el objetivo de cruzar el Atlántico y vÃa Canal de Panamá amarrar su retoño en el Santa Bárbara Yacht Club, en California. Sus travesÃas y fiestas impregnaron el barco del aura de glamour y aventura que lo ha acompañado a lo largo de los años, y que gustosamente han fomentado casi todos sus propietarios. La lista de personajes célebres del mundo del cine, las finanzas o la moda que han paseado por la cubierta del Haida con una copa de champán en la mano no ha cesado desde la década de los treinta hasta hoy. Una ensoñadora estela que jamás se ha visto enturbiada, ni si quiera por los años en la Armada como buque de guerra.
El Haida, en origen sin la G, se construyó especialmente robusto para afrontar tanto expediciones cientÃficas o pesqueras como cruceros de placer. La nave se equipó con dos motores reversibles Krupp, de cilindros independientes, que todavÃa hoy propulsan la nave. La capacidad de sus depósitos de gasolina, de 150 toneladas, le permiten cubrir cerca de 8.000 millas náuticas sin repostar. Es decir, navegar de San Francisco a Singapur sin paradas.
Confortable y luminoso
El actual propietario del Haida ha sido extremadamente cuidadoso al renovar y restaurar la embarcación. Su objetivo era devolver al yate la estampa original que habÃa ido perdiendo con el paso de los años. Hay que tener en cuenta que la nave ha pasado por las manos de varios propietarios, entre ellos un egipcio, un griego y un japonés, y ha cambiado dos veces de nombre: Sarina y Rosenvakalier. Por ello es significativo que se haya rebautizado con (casi) el mismo nombre: Haida G. Y también lo es que el nuevo armador decidiera recuperar los dos mástiles y el bauprés, ambos elementos meramente decorativos.
La puesta al dÃa obviamente también ha supuesto actualizar los sistemas de navegación y seguridad. Pero, como apuntaba Carles Serra en su artÃculo sobre el Haida G aparecido en el número 29 de esta misma revista, el armador también deseaba modernizar los interiores para hacerlos más confortables y más acordes con los usos de hoy en dÃa. Esto incluÃa potenciar las zonas exteriores, e intercomunicarlas fluidamente con las interiores.
En el interior se distribuyen siete camarotes, revestidos de madera y relucientemente blancos, que pueden acoger confortablemente a doce invitados: dos camarotes VIP, dos dobles y dos con camas separadas. Todos tienen bonitas vistas, inmensas camas, amplÃsimos baños, generosos armarios y conexión WiFi. En la cubierta superior se encuentra el camarote del armador, que dispone de un gran salón privado más zona de estudio con ordenador y conexión a internet, acceso directo a la cubierta y baño doble. Las zonas comunes se reparten entre el comedor, el salón y la biblioteca.
Los ratos de ocio tienen la diversión asegurada. Los camarotes y los salones incluyen televisión satélite, sistemas de audio y video, además de cine al aire libre. Por no hablar de los juguetes y equipos de agua: Zodiac Hurricane, una Novarania, dos Yamaha 2006 FX, dos kayacs, una banana, varios donuts, equipo de esquà acuático y trajes para practicarlo, equipo de pesca submarina, doce equipos de snorkell, seis equipos de submarinismo y compresor.
Temporada 2010
La tripulación, que puede estar formada hasta por un máximo de 16 tripulantes, cuenta con diez camarotes, dos salas de amplias mesas y grandes espacios dedicados a almacén, frÃo y lavanderÃa. El capitán Julian Legg y su magnÃfico equipo, en el que destaca el chef australiano Ross Bauer, están listos para emprender una nueva travesÃa.
El Haida G se desplaza hasta el cliente para realizar una travesÃa diseñada a su medida. La tarifa de chárter para esta temporada 2010 es de 175.000 / 189.000 euros por semana (MYBA). Tanto si se desea fondear en las exclusivas islas caribeñas de Bequia y Mustique como surcar el Mediterráneo para disfrutar de playas exclusivas como la Marina Piccola de Capri, hacerlo a bordo del Haida G es un experiencia única que supera las expectativas de un chárter. Navegar en el Haida G es un fascinante viaje a las entrañas de la historia náutica del siglo XX. <<
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