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CHÁRTER CON PEDIGRÍ: LUJO INTEMPORAL
Cristina O Endeavour Grandes yates Haida G Modern Classic Sea Cloud Yates con historia  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Miquel Mallafré
1. Introducción2. Otros yates con historia3. Veleros con historia4. Otros veleros
La oferta internacional de grandes yates destinados al chárter incluye embarcaciones que cuentan con un elemento adicional, tan intangible como interesante: su historia. Viajar a bordo del mismo yate en que lo hicieron en el pasado cabezas coronadas, políticos y actores tiene un punto de romanticismo
Si al confort intrínseco de los grandes yates disponibles en el mercado internacional del chárter, y a las atenciones que nos puede dispensar su tripulación, unimos un pasado con historia, la combinación resulta incomparable. Con frecuencia estos yates están decorados en un estilo clásico, con obras de arte originales y con recuerdos de la presencia de las personalidades que lo han visitado en el pasado, de modo que sus nuevos huéspedes siempre tendrán algo más que contar a su regreso de las vacaciones.
Y si desea ampliar nuestra lista recuerde que, en el mundo del chárter, se denomina Historic a los yates construidos entre 1920 y 1950, mientras que la denominación Modern Classic se refiere a embarcaciones actuales, pero construidas con las líneas de los años 1930 a 1960. A continuación comentamos algunos de los yates con historia más destacados.
CHRISTINA O
Empezar nuestra lista por orden alfabético tiene el inconveniente de tener que situar en primer lugar a uno de los yates más célebres del mundo. El Christina O fue famoso en los noticiarios internacionales y en las revistas del corazón por ser propiedad del armador griego Aristóteles Onassis, quien lo utilizó a menudo como base de operaciones para sus negocios y reunió a bordo a celebridades de todas las actividades, desde Winston Churchill a John F. Kennedy, pasando por la soprano Maria Callas o los actores Richard Burton, Elizabeth Taylor, Frank Sinatra, Marilyn Monroe, John Wayne.
Pero lo que pocos saben es que Christina no nació como yate, sino como fragata para luchar en las procelosas aguas del mar del Norte durante la II Guerra Mundial. En Canadá se construyeron 95 unidades como ésta que, después de la contienda, fueron vendidas a distintos países para seguir operativas, o para el desguace. Concretamente esta unidad fue botada en julio de 1943 bajo el nombre de HMCS Stormont, participando en el desembarco de Normandía. Comprada para el desguace por un empresario estadounidense, Onassis la adquirió en 1952 y encargó la reforma al arquitecto alemán Cesar Pinnau quien, además, alargó el barco. De 301 pies a 325. La conversión del yate costó cuatro millones de dólares, una cifra extraordinaria en una época de posguerra. No era para menos, pues el yate incluía un hospital con quirófano y rayos X. Pero la pieza de referencia del yate era su pista de baile en la cubierta de popa que, se podía abrir de forma automática para dejar al descubierto una piscina.
Onassis bautizó a su nuevo yate con el nombre de su hija: Cristina. Cuando Onassis murió en 1975 su hija Cristina y su viuda Jackqueline (antes viuda de Kennedy) pleitearon por la herencia del magnate y el yate acabó en manos del gobierno griego que lo destinó por poco tiempo a actos de presentación oficial, actividades que cesaron en 1980 debido al elevado coste de mantenimiento.
El barco cayó en el abandono hasta que fue adquirido en subasta en 1998 por 2,2 millones de dólares pasando después a manos del armador de origen griego John Paul Papanicolau, iniciando una total reconstrucción que ha devuelto al yate todo su esplendor y le ha situado entre las piezas más preciadas del chárter internacional. Sus 30 invitados no sólo disfrutarán de finas vajillas y cristalerías, y del servicio de 36 tripulantes, sino también de una decoración en la que son frecuentes obras de arte de grandes maestros de la pintura y la escultura, además de recuerdos de las personalidades que lo visitaron en el pasado.
Yachting Partners y Camper Nicholsons lo alquilan por 315.000 euros en temporada baja y 455.000 en temporada alta.
HAIDA G
Haida G es uno de los yates clásicos más célebres del mundo y, con sus 71 metros de eslora, también uno de los mayores yates a motor que navegan en la actualidad. Muchos aficionados a la náutica le recuerdan por el nombre Rosenkavalier, que lució durante más de diez años, pero sobre todo por su estampa inconfundible, con dos mástiles, bauprés y chimenea. El barco fue construido en 1929 en los astilleros alemanes Krupp para el millonario estadounidense Max C. Fleshmann (18771952), según un diseño de Cox Stevens, pero la armada estadounidense lo incautó para par ticipar como buque de guerra durante la II Guerra Mundial. Terminada la contienda fue vendido a un armador egipcio que lo bautizó como Sarina y más tarde perteneció a la familia japonesa Isaka.
El 1992 lo adquirió el empresario griego Andreas Liveras, auténtico gurú en el ámbito del chárter de grandes yates, que le dio el nombre Rosenkavalier. Una nueva restauración en 1999 se aprovechó para cambiar el nombre por el de Haida G, de modo que se recuperaba en parte el nombre original. El “apellido” G tal vez se empleó por similitud con otro yate clásico muy conocido, el Talitha G, perteneciente a la familia Getty. El yate presenta una eslora total de 71,10 metros, que se reducen a 54,94 en flotación. Su manga es de 9,14 metros y su calado de 3,99, con un desplazamiento de 1.140 toneladas. Sus dos motores Krupp de 750 caballos le impulsan a una velocidad máxima de 14 nudos. Una eficaz tripulación que puede llegar a ser de hasta 16 personas atiende a 12 invitados, pero el yate que está disponible por 45.000 euros al día en la empresa Yachting Greece, también puede contratarse para eventos en puerto, en cuyo caso su capacidad aumenta hasta 150 personas.
KALIZMA
Constr uido en 1906 por Ramage Ferguson, Kalizma merece nuestra atención por haber pertenecido al actor británico Richard Burton, quien lo regaló en 1967 a su esposa Elizabeth Taylor, también actriz. El nombre corresponde al acrónimo de los nombres de las tres hijas del actor: Kate, Liza y Maria. Mide 50 metros de eslora, 6,4 de manga y desplaza 350 toneladas. Totalmente restaurado en 1991, tiene su base en Malta y se destina al chárter, con una capacidad para diez invitados y una tripulación compuesta por ocho miembros. Esta disponible en la empresa East Med Yachting Partners y, si quieren rematar los aspectos cinematográficos del yate, les advertiremos que en el año 2004 lo usaron para unas vacaciones los actores Brad Pitt y Jennifer Aniston, que por aquel entonces todavía eran pareja.
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