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BILL DIXON: UN ESTILO INCONFUNDIBLE

Grandes Esloras nº 033

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Se cumplen 25 años desde que Bill Dixon inició su exitosa carrera de diseñador independiente. Alumno aventajado del fallecido Angus Primrose, Dixon ha creado un estilo inconfundible y tiene un historial lleno de éxitos.

Las recientes botaduras de Antares, un queche de 40 metros hecho por Royal Huisman, e Y-II, un sloop de 37 metros salido de Holland Jachtbouw, permiten hablar de una consagración de Bill Dixon y su estilo de veleros, una interpretación personal del yate de crucero que se remonta a los años 70, y que con su evolución ha marcado los gustos de muchos navegantes europeos. Nacido en una familia que había construido embarcaciones de pesca y recreo durante generaciones, Dixon empezó a trabajar en 1978 con Angus Primrose, diseñador conocido en nuestro país por creaciones como el Sirocco y el primer North Wind. De ahí viene su relación con España, pues en los primeros años bajo el mando del maestro, Dixon creó para astilleros españoles veleros tan emblemáticos como los Pumas 29 y 37, el CR 110 o el bañera central North Wind 40.
La muerte de Primrose, que se perdió en el mar durante una Ostar en el año 1981, dejó a Bill, entonces un joven con sólo tres años de experiencia en la profesión, al frente de un estudio de diseño que creaba los conocidos Moody y tenía clientes, entre otros países, en España, Holanda y Estados Unidos. El primer Moody que diseñó firmando él fue, recuerda, un 27 pies con bañera a popa. Pero su éxito vendría del uso de la bañera central y la introducción del camarote de popa comunicado por el interior, algo que exigía una popa ancha. “El Moody 333 fue el primer velero en que introduje ese paso” -explica no sin cierto orgullo Dixon durante la entrevista que nos concedió en su despacho. La producción de Bill muestra, a partir de ese momento, una evolución lenta pero segura, pareja al crecimiento de las esloras. Los 33 Moody firmados por Dixon, con el Moody 64 como ejemplo mayor, muestran que si las ideas de Primrose valieron para una época, la combinación de los aprendido con él y los valores propios todavía pueden llegar más lejos.
A ellos se añaden los Taswell creados para el astillero taiwanés Ta Ching, cruceros oceánicos modernos de entre 44 y 70 pies, y la primera incursión en el mundo de las grandes esloras con el Yankee II, un queche de 35 metros hechos en los años 90.

SALTO AL SUPERYATE
El salto desde el velero de serie exitoso a los diseños exclusivos y las medidas de superyate era perfectamente previsible, pues dela misma forma que en 45 pies se gana enorme espacio habitable con la fórmula Dixon, la diferencia entre un 30 metros de diseño afilado al estilo Frers y un diseño del británico se cifra en docenas de metros cúbicos. Lo resume con claridad Dixon en el escondite donde sus diseños son producidos, al margen de la agitada vida de los salones y los mercados de super yates: “el cliente siempre me ha venido a buscar porque le doy lo que quiere: habitabilidad, confort, facilidad. Ahora hay una tendencia hacia la velocidad a vela, personalizada por los grandes maxis de altas prestaciones, pero no dan confort”. Los clientes de Dixon huyen de los diseños extremos y buscan más comodidad que otros armadores.“Desean barcos que puedan usar, no que sean barcos de día que la gente mira pero no utiliza”. Porque, como sigue explicando el inglés, aunque con el auge de la construcción de grandes yates ha legado una brisa de cambio en la percepción del cliente, que quiere más prestaciones a vela, éste es un concepto peligroso cuando no se trata de correr regatas. “¿Hay que andar más con poco viento? ¿Hay que ceñir contra una ola atlántica?” -pregunta con ironía.
“Lo evidente –prosigue- es que a los clientes les encantan los aparejos mayores, las velas más ligeras y el desplazamiento también más ligero. La moda está ahí, y en eso han influido tanto las regatas como la evolución de los materiales disponibles: mástiles de carbono, jarcia de varilla, velas que conservan la forma… eso existe y cambia el diseño. Podemos dar a los yates más potencia para navegar mejor en vientos moderados; y si además queremos un calado que permita entrar en puerto sin perder esas cualidades, disponemos de mecanismos fiables para una quilla pendular o una orza abatible”.
Para sintetizar la evolución que, según él, se está viviendo " el cutter clásico de yankee y trinqueta, que podía navegar en cualquier océano, ha dejado paso al sloop con genóvas altísimos y estrechos, que ciñen y andan bien al descuartelar" subraya Dixon.

LOS PROYECTOS MÁS ACTUALES
El 37 metros Y-II se diferencia de Antares, conocido de nuestros lectores, en que su armador buscaba un barco rápido, con énfasis en el redimiento mediterráneo, y con una cubierta limpia al estilo moderno. "Eso nos llevo a hacer un esfuerzo de diseño enorme recordó con agrado el creador- todo tuvo que ser dibujado y resuelto hasta encontrar la forma más simple, el acabado más liso”.
El orgullo que siente Dixon por el resultado conseguido en su sloop Y-II quedó en evidencia en otro encuentro cuando, durante el salón de Mónaco, nos acompañó en un recorrido exhaustivo de la cubierta del nuevo yate señalándonos, uno a uno, los detalles de su elaborada cubierta: la segunda bañera resguardada dentro de las brazolas que crean un perímetro protegido para los pasajeros, con una consola de entretenimiento y otra de navegación escondidas pero bien visibles; la puerta de tambucho neumática y silenciosa, los distintos biminis y capotas que allí se pueden hacer aparecer, y los portalones que desaparecen bajo cubierta. “El peso ha cuadrado con el diseño –recalca-, la distribución de cubierta y de interior es fantástica, y la navegación tal como se esperaba. Aunque yo lo encuentre enorme, casi demasiado grande, estoy muy contento”.
Dixon ha trabajado en este barco, que esperamos mostrar próximamente en nuestras páginas, con el estilista John Munford quien por primera vez ha diseñado una atmósfera sin adornos de tipo inglés.
Otro proyecto de inspiración parecida al Y-II, con 30 metros, será construido en composite y tendrá quilla relevable, por lo que se le prevé todavía más velocidad. El estilo Antares se prosigue con un 106 pies, o 32 metros. Una tercera fuente de inspiración, esta vez de formas clásicas, alimentan el diseño de un 45 metros que será construido en metal, al no desear su armador sacrificar peso a favor de la velocidad. Nuestros lectores conocen ya la silueta y características del 73 pies diseñado para el astillero argentino Compañía de Barcos, del cual se están construyendo dos unidades. Dixon se refiere a ese diseño como “la próxima generación: es ligero, tiene más trapo y eslora en flotación, con una popa mucho más ancha, lo cual cuadra con el añadido del deck saloon que la gente pide ahora, y la proa recta”.

MOTOVELERO REVOLUCIONARIO
Un proyecto casi secreto de Dixon es el CT Cop, creado originalmente para un cliente español y del que se espera producir una serie. Se trata de un barco de nueva filosofía, pensado para el contacto con el agua y el uso híbrido de vela y motor. Lo define Dixon como el nuevo motovelero, tipología que a lo largo de los años ha ido desapareciendo pero que, según Dixon, ha tenido siempre demanda. Para demostrarlo recuerda el diseño del Eclipse, un motovelero puro que diseñó para Moody en los años 80, y del que se vendieron más de 300 unidades.
La filosofía del CT Cop es mucho más moderna al incidir en las superficies acristaladas y los espacios de circulación fluida, con una estética revolucionaria. Su eslora de 24 metros le convierte en un apartamento flotante con terrazas, que puede además navegar a vela y a motor. La exposición del concepto en el salón de Mónaco consiguió, de hecho, atraer a un segundo cliente que deseaba ese mismo tipo de barco en una eslora de más de 30 metros, proyecto en el que el estudio Dixon está trabajando.

GRAN PRODUCCIÓN DE MOTORAS
El gabinete de Dixon trabaja también diseñando motoras y, nos asegura el británico, no introduce ningún elemento de velero en ellas ni saca de ellas ninguna influencia para los veleros. “Un barco de motor es un proyecto más arquitectónico –aclara-. El estímulo siempre viene del cliente, normalmente un astillero. Este es un producto que nace de su deseo y nosotros aplicamos lo que sabemos”. Hasta la fecha han salido del estudio de Dixon entre 50 y 60 diseños de barcos a motor, todos para producción más o menos en serie, con esloras entre 50 y 120 pies. Acaso los más conocidos sean los de la línea Johnson, cuyo 87 pies con dos cubiertas y media lleva 20 ejemplares construidos. El mismo astillero ha producido con éxito un barco deportivo de 50 pies, un 75 pies con flybridge y un 103 pies. Un astillero turco tiene en construcción dos modelos de 100 y 110 pies, también salidos de los ordenadores de Dixon, y está empezando los moldes de un 118 pies.

Royal Denship es otro de los clientes del estudio en el campo del motor. Dixon se empeña en citar la experiencia del 82 Open de ese conglomerado danés, cuyas líneas y velocidad lo colocan en la banda alta de los barcos deportivos: “hemos demostrado que podemos competir contra el diseño italiano en su propio terreno, el de las líneas estilizadas y la velocidad. Somos creativos, sabemos evolucionar”. Eso combinado con la habilidad para diseñar cascos que planean y corren pese a su mayor anchura, que les da mayor habitabilidad, daría razón a los astilleros que confían en el estudio inglés. El propio diseñador, aficionado a la vela pero muy consciente de las necesidades del negocio que maneja, quiere terminar con una explicación mercantil: “hay que ser pragmático –razona- el mundo del motor existe y debemos estar metidos en él. Lo decidí en el mismo instante en que empecé a dedicarme a diseñar barcos”.
Desde entonces han pasado 25 años. Un cuarto de siglo en que el estilo Dixon, junto con su capacidad para adaptarse a los deseos de sus distintos clientes, ha dejado su huella en la forma de navegar de muchos aficionados.

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1 comentarios a "BILL DIXON: UN ESTILO INCONFUNDIBLE":

  • arrajun dice (02 / 12 / 2008):

    hola!
    tengo un puma 37 mv future aparejado en kecth y hasta ahora pensaba que el diseñador era angus primrose,pero tras leer este post me han surgido dudas y creo que el diseño es de bill dixon.tengo que hacer una reconstrucion absoluta de el y creo que se cometieron algunos errores de diseño como el apoyo en la carlinga o el puntal algo retrasado.alguien me puede comentar algo sobre este modelo de barco?
    un saludo y gracias

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