Swan 65 Venator
Escrito por Carlos Serra - Fotos : Brouwer&Kleis/Nautor's Swan. Edición Nº 47
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El primer gran yate de serie
Cupo el honor al Swan 65, buque almirante de la mítica primera época de Nautor Swan, de ser el primer yate de lujo y gran eslora que se construía en serie. Pero no sólo eso: la victoria del Swan 65 Sayula en la primera regata alrededor del mundo Whitbread elevó el modelo a categoría de leyenda.
Se trata de un diseño de los hermanos Stephens como todos los Swan de la primera época del astillero finlandés. Al igual que los impresionantes Swan 36 y 43, y el posterior Swan 55, fue diseñado para su construcción en madera moldeada por astilleros como Lallow en Cowes o Carabela en Barcelona. Pero se convirtió en un yate de fibra de vidrio de la mano del equipo finlandés inspirador de los Swan, e hizo historia en el diseño de los yates modernos.
Desde su aparición en 1971 y durante buena parte de los 80, el Swan 65 fue paradigma de lo que un yate “grande”, o sea cercano a los 20 metros, podía aspirar a ser. Arquitectos como el francés Presles, el británico Primrose y el italiano Valicelli produjeron variaciones sobre el tema, sin en ningún caso llegar a igualarlo. No fue hasta bien entrada la década de los 80 que, con la aparición de los primeros 70 pies y luego los 80 pies, la eslora del Swan 65 empezó a verse pequeña. Los maxis del estilo Kialoa, Boomerang, Condor y Moro de Venecia eclipsaron el prestigio que en competición tenía el añejo buque almirante de Nautor. Los usos del diseño de carena cambiaban y la forma de copa de champán con vientre pronunciado, la quilla triangular de fuerte lastre y el timón con skeg creados por Olin Stephens en 1968 empezaban a mostrar su edad.
Pronto el Swan 65 empezó a ser lento en los recorridos de regata, y eso acaso fuese una bendición: se convirtió en un clásico del que había que conservar hasta las manivelas de las puertas o los tiradores de las panas de sentina. Todo en él, desde las brazolas de altura pronunciada que hablan de rugientes mares del sur, hasta la regala de aluminio perforado tan gruesa que permitía colgar el velero sin bragas en una grúa, es pieza de museo.
El propietario de Venator sin duda debió entender esta condición mágica que tenía el velero. Lo adquirió en el año 2004 por una cantidad relativamente modesta porque, a diferencia de la mayoría de sus hermanos, no había sido cuidado y mimado por sus antiguos propietarios. Era el número cuatro de la serie, coetáneo del legendario Sayula que venció en la primera Whitbread y anterior a otros Swan destacados como King’s Legend. Había sido dotado poco después de su botadura con una acomodación distinta a la convencional, que más tarde había sufrido reformas y maltratos. Pero fuera de eso era un auténtico Swan 65 que merecía ser revivido, y así lo entendió su dueño. Durante dos años se gastó en él casi seis veces el dinero que le había costado su compra. En 2006, terminados los trabajos en el astillero Brouwer de Holanda, lo trasladó a las regatas Swan de Porto Cervo y recibió el premio al velero mejor conservado y mantenido.
Ahora está en venta porque el mismo dueño tiene entre manos un proyecto de salvación de otro Stephens, también merecedor de esos cuidados, y no puede prestar atención a dos veleros de época.
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