Atollvic

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ATOLLVIC, saber adaptarse

La tecnología y la experiencia constructiva dedicada a los buques de pesca de altura ha sido transformada en pericia artesana para la construcción de yates en esta empresa de la ría de Vigo.

La ría de Vigo concentra en varias zonas de su abrigado litoral una industria náutica centrada mayormente en los barcos profesionales pero que, de unos años a esta parte, figura en el mapa de la construcción de yates de lujo. Una de las firmas que han dado pie a esa nueva orientación de actividad es Atollvic, situada en la costa norte de la ría y conocida en los medios náuticos por dos producciones de alto nivel: el diseño de Iñigo Echenique Caracola Too y el velero Atollvic 56, que el público pudo visitar durante el último salón náutico de Barcelona.

El astillero está especializado en barcos de metal, sean de acero o aluminio, para lo cual cuenta con las instalaciones y el utillaje correspondiente. Recientes mejoras en el conjunto son la red de aire comprimido, propano y gas inerte repartida tanto en las naves como en la explanada de servicios, el muelle flotante destinado al atraque de yates en espera, los sistemas de soldadura y de corte por plasma portátiles y las grúas y andamios móviles que dan gran versatilidad a los trabajos.

Dos de las gradas o vías de varada de Atollvic conducen hacia sendas naves perfectamente acondicionadas. La primera de ellas tiene capacidad para embarcaciones de hasta 50 metros de eslora y nueve de manga, con una grúa puente de 10 toneladas cuya holgura de nueve metros da capacidad para yates de esos tamaños. Una segunda nave tiene una anchura de 14 metros, 55 metros de longitud y altura bajo las grúas puentes de 20 metros. La longitud y pendiente de las vías permite varar en esta última instalación embarcaciones con hasta 6,8 metros de calado.

Entre ambas naves se encuentra una tercera rampa de varada con dos conjuntos de vías que, niveladas a idéntica altura, pueden trabajar al unísono y remolcar embarcaciones de hasta 15 metros de manga. Su longitud útil alcanza los 75 metros, y contará próximamente con un sistema de cubiertas deslizantes que permitirá trabajar tanto al aire libre como bajo techo, según sea la necesidad.

Capacidad excepcional

El salto desde la construcción y reparación de barcos profesionales al trabajo en yates ha sido realizado en Atollvic con gran soltura gracias a la dirección de la empresa, que desde el primer momento ha apostado por definir los objetivos de calidad y limpieza necesarios en los productos de lujo. Las instalaciones han sido remozadas, limpiadas y renovadas hasta alcanzar un estándar sobresaliente. También se ha prestado atención a la fuerza de trabajo propia, formada por operarios y técnicos cuya juventud facilita el cambio de estrategia mencionado. El grupo de trabajo de Atollvic se ve además reforzado por dos fuentes de operarios adicionales: una la forman las empresas del sector que, gracias a la tradición constructiva de la zona, existen en los alrededores y que permiten incrementar la fuerza operativa cuando el ritmo de trabajo lo exige. Metalistas, electricistas, tuberos y ebanistas están al alcance de la mano en la zona, lo que da una versatilidad magnífica a la producción.

Más interesante todavía es la asistencia que las empresas a las que está asociada Atollvic, al formar parte del mismo grupo, pueden proporcionarle: acero inoxidable, mecanización, ajustes, tornos y fabricación de cualquier pieza en metal que no sea fundida están al alcance de la mano de los técnicos de Atollvic gracias a Vicalsa, empresa de reparación y rehabilitación de barcos de pesca de altura que es la madre del grupo y que se halla situada en la zona de astilleros de Vigo. Otras empresas de fabricación metálica y suministros industriales, también parte del mencionado grupo, aportan asistencia adicional en cuestiones técnicas y producción de piezas especiales. La carpintería es finalmente la asignatura pendiente de Atollvic, que hasta ahora ha recurrido a talleres externos situados en las cercanías, pero que pretende contar próximamente con una sección propia capaz de suministrar un buen porcentaje de los interiores de los yates producidos.

Oficina técnica avanzada

Un joven grupo de ingenieros dotados de las herramientas informáticas más avanzadas forma la oficina técnica del astillero gallego. Se trata de la más audaz de las iniciativas que la dirección de Atollvic ha puesto en marcha para impulsar su etapa dedicada a los yates, y marca una diferencia importante en la capacidad de la empresa y la calidad de sus productos. Trabajar con una oficina técnica propia ofrece, en efecto, unos enormes beneficios en cuanto a calidad y precisión, especialmente en un sector industrial como la construcción de yates, con una mayoría de elementos hechos a medida y de gran exigencia. Donde muchas empresas acuden a oficinas de arquitectura naval o ingeniería exteriores, dependiendo de ellas tanto para la creación de planos constructivos como para la solución de sistemas o piezas detalladas que intervienen en los yates, Atollvic se plantea resolver esa tarea en las propias instalaciones de la casa, cerca del taller y gracias a un equipo que se comunica a la perfección con sus operarios.

El grupo ha optado por utilizar el software Catia, que nuestra revista presentó hace ya algunos meses, y ha invertido en la formación específica que este tipo de aplicación exige a los diseñadores e ingenieros. Con ese software el proceso entre la creación de un modelo y su construcción efectiva está integrado en un flujo productivo que permite al ingeniero controlar en todo momento las formas, materiales y medidas de cada elemento. Desde la concepción del yate hasta el despiece de cualquier elemento están contenidos en el mismo documento, y pueden ser controlados en cualquier estadio.

La oficina de Atollvic usa también herramientas más tradicionales, como el Autocad o el Defcar, lo que asegura su perfecta comunicación con otros gabinetes de diseño y talleres que no dispongan del citado software.

Refit de goleta histórica

Si la actividad de nueva construcción de Atollvic se plasman en las unidades mencionadas más arriba, la capacidad del astillero para hacer rehabilitaciones o reparaciones de largo alcance tiene una demostración aun más brillante: la goleta Nº 6 Texel of London, que tras casi dos años de trabajos navega actualmente en el Mediterráneo. La tarea de recuperación de dicha unidad incluyó la reparación de la estructura de acero, que a pesar de ser nuevo mantuvo el aspecto original incluidos remaches, y creación de numerosos elementos y piezas en fundición en mecanización además de la completa realización de la acomodación en estilo tradicional y respetando las formas de un barco de trabajo de época.
Una aventura que empezó cuando el velero, una goleta holandesa de primeros del siglo XX, recaló en la ría de Vigo para una corta escala de reparaciones y que, al aumentar la lista de deseos y crecer la relación entre su armador y el personal del astillero, se convirtió en un refit completo. El valor histórico de la embarcación, que formaba parte de la flota de goletas auxiliares del puerto militar holandés de Texel, halló cómplices inigualables en el personal técnico de Atollvic y en el armador y tripulantes. También colaboró en la asesoría y toma de decisiones el gabinete holandés de Gerry Dijkstra, experto en goletas tanto modernas como antiguas.

La excelencia del trabajo, tanto en las áreas generales como en los detalles y la recuperación de piezas antiguas, consiguió dar plena satisfacción al armador, que se ha convertido en un incondicional del astillero. Es este un camino óptimo para la apertura de mercados y que Atollvic, tanto por la calidad de su personal propio como por su red de colaboradores, puede seguir y sin duda le dará éxitos. <<

 

 


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