NACIDO PARA LA VELOCIDAD
Alfamarine es un ejemplo paradigmático de la fusión de dos conceptos: confort y prestaciones. El astillero nació para ofrecer el máximo rendimiento de los equipos propulsores instalados en sus yates y sus modelos actuales son el resultado de más de treinta años de experiencia.
Alfamarine es un astillero de referencia cuando se habla de embarcaciones de marcado carácter deportivo. Fue en 1955 cuando Marcello Fazzioli se inició en la construcción de lanchas de carreras, para competir en ellas él mismo u otros pilotos. Esta experiencia le permitió crear el astillero Alfamarine en 1975. Con sede en Fiumicino, cerca de Roma, la marca apostó desde sus inicios por contar con los mejores especialistas. Su primer modelo fue el Bronte 40, de 40 pies, un yate destinado a la pesca deportiva cuya carena fue diseñada nada más y nada menos que por Renato “Sonny” Levi. Levi (Karachi, 1926), trabajó sobre todo en el Reino Unido e Italia, tuvo su propio astillero y fue célebre en el ámbito de la competición, por sus diseños de velocidad denominados carenas Delta y también por el desarrollo de sus propias transmisiones. Hoy el diseñador estrella de la marca es el arquitecto naval Andrea Bacigalupo, un auténtico especialista en los grandes modelos deportivos pues los ha desarrollado también para las marcas Admiral, Leopard o Mangusta, entre otros.
La gama Alfamarine consta actualmente de cuatro modelos open -47, 50, 58 y 60- con transmisiones por eje convencional o Arneson, y dos modelos sedán que son el 72 y el 78 que hoy nos ocupa. Una de las características de estos dos modelos es el empleo de transmisiones por eje directo y hélices de superficie, con la finalidad de obtener las máximas prestaciones, de manera que todos los diseños de carena de Alfamarine excepto el 50’ están pensados exclusivamente para instalar este tipo de propulsión.
Yate premiado
El Alfamarine 78 fue el modelo que marcó el inicio de la gama sedán de esta marca italiana, recibiendo el European Yacht Trophy en el transcurso del Salón Náutico de Cannes de 2005. Le siguió el modelo Alfamarine 72, y ahora está próxima la aparición de un modelo de 90 pies y otro de 82. En la estampa del yate salta a la vista su carácter deportivo, con un casco poderoso y voluminoso que se contrapone a una superestructura de dimensiones relativamente moderadas. Su diseño se ha resuelto en muy pocos trazos, con el casco muy alto, cuya brazola remonta sobre los pasillos laterales rematados con candeleros de muy poca altura, lo cual acentúa la horizontalidad del yate. En popa no hay pasamanos, pero la brazola de fibra llega a la misma altura con unas sutiles formas redondeadas. La superestructura está prácticamente dividida en dos por una línea curva que nace en el solárium de proa y asciende en diagonal hasta el arco de antenas, ligeramente más alto que el resto del techo que, además, se puede abrir. Todo ello transmite una impresión de gran deportividad, pero también de notable solidez, pues el casco carece de grandes ventanas.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
| Otros artículos: |
|---|
|
Haz un comentario de la noticia.









- 