VIAJES CON MAGIA
La botadura de este 50 metros de estilo explorador, también llamado “trawler”, confirma la pujante estrella del astillero turco Proteksan Turquoise, un nombre ya consagrado en el pequeño firmamento de los grandes constructores de yates.
Cuando Proteksan Turquoise Yachts se planteó el proyecto de este yate, destinado a un cliente fiel a la empresa y al que deseaba complacer al máximo, tuvo en cuenta las exigencias y placeres del citado armador y también se propuso limitar el tamaño final del barco, para facilitar el acceso a fondeos y puertos mediterráneos.
La eslora de 53 metros fue así retenida como límite, lo que vistos los deseos del cliente de contar con amplios espacios y perspectivas llevó a la configuración de buque explorador que ostenta el yate. Se mantuvo asimismo una asimetría ya presente en la anterior unidad del armador, con un único corredor de cubierta principal en la banda de babor que añade casi quince metros cuadrados al salón principal. Y se optó por un casco de desplazamiento, más voluminoso, cuando el yate anterior había usado un veloz diseño de planeo. La experiencia de la vida de fondeo, donde el casco plano crea balanceos incómodos, y de las escasas ocasiones en que se usaba la velocidad llevaron a esa decisión, que podría servir también de referencia a numerosos armadores.
El nuevo Vinydrea es pese a ello capaz de obtener 16 nudos a régimen máximo y, con camarotes generosos para 12 invitados y enormes cubiertas que producen espléndidos y variados espacios al aire libre, constituye una villa sobre el mar de inmejorables prestaciones.
Su estética creada por Paolo Caliari se inspira tanto en los yates de exploración como en los llamados “trawlers”, embarcaciones de menor porte destinadas originalmente a la pesca y cuya silueta, con el puente de mando adelantado, es más que característica. El diseñador ha bebido también las fuentes de los barcos oceánicos resistentes, de los que ha sacado una amurada espesa y unas autoritarias ventanas verticales, para suavizar luego el impacto de los volúmenes con generosas viseras de radio amplio y potente impacto horizontal. El ingente número de portillos que se abren tanto en la cubierta principal como en la cubierta alta, provista ésta de corredores, contrasta a la perfección con estas líneas paralelas al trancanil, mientras el escalonado de las toldillas de popa culmina en un espejo que da sensualidad al conjunto sin quitarle la esencial faceta de barco profesional.
Grandes toldillas
El concepto de yate de exploración está dedicado a maximizar el espacio interior pero, sobre todo, a liberar en popa enormes toldillas impensables en yates de forma más convencional. Eso se consigue al avanzar hacia proa el castillo que contiene el puente de mando, trasladando así toda la superestructura. Según fuentes del propio astillero, el espacio abierto de la cubierta principal puede acoger sin estrecheces una reunión de entre 36 y 40 invitados, a los que se mimará con suficientes mostradores, taburetes y rincones para que no se sientan estrechos o agobiados. En la toldilla de la cubierta de puente podrían recibirse en condiciones similares a más de 30 personas, mientras la capacidad de la cubierta alta añadiría otras 25 personas a una hipotética fiesta que se quisiera celebrar a bordo.
El armador cuenta además con una terraza propia que es en realidad la cubierta de proa, y a la que tiene acceso privado una vez se repliega la escala movida por pistones hidráulicos destinada a la tripulación. La citada escala comunica el alcázar del puente con la maniobra de atraque y fondeo, y desaparece cuando el barco no necesita esa función dejando un espacio libre, elegante y de uso exclusivo.
La ingeniería que ha exigido dicha escala sólo tiene parangón en la pasarela de usos múltiples que aparece en la popa del barco integrada a la plataforma de baño, y cuyo mecanismo le permite servir tres funciones diferenciadas: se utiliza como escala de baño sumergible, cuando el barco está fondeado; también se usa como pasarela en el atraque típico mediterráneo, pero puede orientarse hacia el costado si el yate se encuentra abarloado a un muelle, y tiene finalmente la misión de botar el bote VIP estibado en el garaje de popa al contar en su parte inferior con mecanismo de grúa. Lo más interesante de esa pieza mecánica es su aspecto limpio y útil, bien acabado, que el astillero ha conseguido darle al esconder de forma ingeniosa todos los mecanismos.
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