Wally saudade

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Wally saudade
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SAUDADE, SELECCION NATURAL

Un armador verdaderamente experto, cuyos yates han navegado por todo el mundo, se decide por la tecnología y el diseño de Wally y consigue lo mejor de ambos mundos.

Qualquiera que vea la fantástica estampa del último Saudade, velero creado por Wally para un propietario de larga experiencia que conservó y utilizó su último yate durante más de diez años, valorará la exquisita carena creada por Bill Tripp y la conjunción magnífica que éstas líneas logran con una superestructura. Una alianza práctica a la vez que estética, en que los conceptos modernos del diseñador americano y el constructor italiano Wally hallan su máxima expresión. Si la alianza de ambos actores había conseguido ya bellezas insuperables como la de Esense, en el caso de Saudade el resultado es doblemente espectacular, al tratarse finalmente de un barco pensado para su uso extenso, una herramienta además de un objeto bello.

La cubierta estructurada en tres secciones bien diferneciadas, el casco estrecho que reduce la habitabilidad pero garantiza un mayor confort en oleaje y las formas estudiadas, que mostramos en una colección de fotografías, hallan nuevo significado en un sloop de gran tamaño eficaz en navegación.

La caseta no es, en efecto, obstáculo para que Saudade se presente casi como un cubierta corrida. Sus líneas fluyen hacia atrás en una serie de brazolas pensadas tanto para cerrar la zona de bañera y protegerla de los elementos en navegación oceánica como para acoger los grandes pistones hidráulicos que regulan las escotas. Los timones están más elevados, para que quienes desean sentir el poderío y la velocidad del gran velero no se pierdan un ápice de los mismos, y finalmente a popa hay otra plataforma o lazareto más bajos, casi una terraza que cuenta con un acceso desde el camarote del armador.

Composite, extremos vacíos, y jarcia extrema

Que un propietario experimentado decida pasar del aluminio al composite es quizás una de las buenas noticias producidas por la botadura de Saudade. Hasta ahora, la convención decía que el sándwich de carbono ultraligero estaba bien para veleros que permanecían cerca de puerto, mientras que quien desease un auténtico navío en forma de velero moderno debía confiar en el metal. Saudade cambia esa percepción.

El nuevo velero será usado como el antiguo: varios miles de millas al año, temporadas de uso intensivo con la familia y amigos, etapas de mantenimiento reducidas a un par de meses anuales. Pero su propietario ha confiado en el material moderno y ha conseguido que pese 150 toneladas, contra las 207 que, por ejemplo, pesa el nuevo Salperton con un metro menos de eslora, tratándose de un velero orientado hacia la velocidad pero, eso sí: de aluminio.

Siguiendo la comparación con el citado velero, Saudade es casi 60 centímetros más estrecho en su manga máxima pese a tener un metro más de eslora. De hecho, se ve en su planta que es un barco más afinado y estrecho de lo habitual hoy en día. El diseñador Bill Tripp convenció sin duda a su cliente de la bondad de esa proporción más fina, que da mayor velocidad, pese a la pérdida en volumen habitable que representa y a la menor estabilidad conseguida por las formas. Pero ese último aspecto no iba a preocupar mucho a bordo de Saudade, pues gracias a su mecanismo de quilla abatible puede colocar el bulbo con 40 toneladas de lastre a 6,30 metros de profundidad, donde son realmente efectivas. Se combina ese efecto con la ligereza del mástil fabricado por Hall Spars en el carbono de más alto módulo y su jarcia de PBO, un 60 por ciento más ligera que la de varilla inox. Finalmente también los tanques de agua dulce situados a los costados del salón principal, en las panzas que la caseta deja vacías, permiten usar tres toneladas de lastre móvil que equivalen a casi 40 personas sentadas en la banda, un buen pellizco de estabilidad suplementaria.

La habitabilidad es sin duda menor que en el ejemplo de Salperton, un Dubois, y todavía menos que en el YII diseñado por Bill Dixon y con sólo 37 metros de eslora. Pero observando la planta verán nuestros lectores que Saudade tiene vacíos prácticamente los primeros 10 metros desde la roda de proa, de manera que su peso está mucho más concentrado. La velocidad a vela, el confort en oleaje, la potencia y el rendimiento se consiguen así. Y aclaremos que el citado YII tiene, con ocho metros menos, una manga casi idéntica a la de Saudade y un desplazamiento parecido.

 






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