EL NÚMERO ÁURICO
El nuevo Azimut 70 explora nuevas vías de diseño. La adopción de formas similares a la aleta de un tiburón y el empleo del número áurico son los trazos más destacados en sus líneas exteriores. La incorporación de equipamientos que mejorar la navegación y el confort destacan entre los aspectos tecnológicos.
Nunca deja de sorprender la capacidad creativa de Stefano Righini, autor de la mayoría de los diseños que la marca Azimut tiene en su actual catálogo. Experto en otorgar personalidad a los yates a través de la forma y ubicación de las ventanas, en esta ocasión Righini explora nuevas interpretaciones en el ámbito del diseño de las ventanas, tanto del casco como de la superestructura.
Hay que diferenciar en este caso los diferentes conceptos empleados, según se trate de la superestructura o del casco. Azimut ya había utilizado la idea de la aleta de tiburón en la forma de las ventanas de la superestructura en distintos modelos, como el 62 con fly, pero entonces era el perímetro de la ventana lo que imitaba la forma de la aleta dorsal de un escualo. En el Azimut 70 las enormes ventanas tienen formas sinuosas, una gran superficie de 30 metros cuadrados en total y, aquí está la diferencia, la forma de una aleta de tiburón en el interior de la propia ventana, no como parte transparente, sino como pieza opaca. De esa forma la aleta parece surgir del casco sobre el fondo espejado del cielo o del mar.
Las ventanas del casco también tienen su interés. Situadas aproximadamente a mitad de la eslora, estas ventanas suelen iluminar y dar vistas a la cabina del armador, también en este caso. Pero en esta ocasión Righini ha elegido un conjunto de cuatro ventanas verticales que forman un rectángulo áureo apaisado. El rectángulo áureo, forma fundamental para determinar las proporciones arquitectónicas desde épocas antiguas, se consigue abatiendo la diagonal de la mitad de un cuadrado y formando las oportunas proyecciones. En este caso la altura de las ventanas sería la altura del cuadrado inicial, mientras que la longitud del conjunto formado por las cuatro ventanas sería el resultado del abatimiento comentado. Es más fácil verlo que explicarlo, pero el resultado práctico es de un gran atractivo.
Terraza sobre el mar
Los espacios exteriores del Azimut 70 son muy generosos, especialmente en el flybridge. Visto el barco por popa destaca su gran plataforma de baño de altura regulable, desde la cual se puede acceder a la bañera por ambos lados. Estos accesos enmarcan un gran sofá en forma de C que rodea una mesa central para poder comer a la sombra de la toldilla. Toda la cubierta es de teca, la maniobra está a la vista sobre sendos pupitres en las aletas y en las bandas hay puertas para pasar a tierra si el yate abarloa.
Los pasillos laterales son también generosos y la cubierta de proa se destina principalmente a solárium, pero también hay un notable baño de sol en el fly, cuya superficie total es de 29 metros cuadrados. La distribución del fly prevé el puesto de gobierno a estribor, con un pupitre capaz de acoger todos los repetidores necesarios, mientras que a proa y a babor del patrón se extiende un gran solárium, de modo que los invitados podrán tumbarse acompañando al patrón durante la navegación. Los asientos del puesto de gobierno forman parte del mismo mueble que forma, justo detrás, un gran sofá en forma de C que rodea una mesa de grandes dimensiones, mientras que un mueble de servicio a babor acoge un frigorífico y una barbacoa; toda la zona de popa está libre, para poner tumbonas. Conviene aclarar aquí que el Azimut 70 está disponible en dos versiones de flybridge. Una es convencional, con un arco de antenas inclinado a popa; la otra cuenta con un hard-top dotado de una capota eléctrica central, capaz de proporcionar sombra a una gran superficie.
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